Por qué me quedé.
Por qué no grité.
Porque aún tenía esperanzas.
Aún sus mentiras las creía.
Aún apostaba por nosotros.
Y ese
«cuando no te ame, te avisaré»
nunca estuvo,
pero sí lo actuó
y yo no lo vi.
Cuando amas,
esperas.
Cuando amas,
das excusas.
Cuando amas,
das señas.
Cuando te lastiman,
y otra vez,
y otra más,
no dejas de amar.
Pero te despiertas.
Vale Fischer
12 sep 2026