Aunque ayer nuestras palabras se volvieron espinas, y lo que era cariño se tornó en críticas, aunque mis defectos parecieron pesar más que todo lo bueno que hay en mí. no me rendiré!!
No me rindo ante lo que fuimos, ni ante lo que podemos ser. Acepto cada palabra, cada observación, cada herida: no son un final, son la señal de que debo crecer. Mejoraré, lo prometo!!. Trabajaré en mí, en mis fallos, en todo lo que pueda mejorar para merecer tu cariño cada día más.
Esa conversación, ese momento de sombra. será solo una cicatriz del pasado: una marca de lo que superamos juntos, no un muro que nos separe. Sanará, se desvanecerá, y al final solo quedará lo que de verdad importa: que sigo aquí, firme, dispuesto a luchar por ti, por nosotros, sin rendirme jamás.