Como bruma que se cierne en la penumbra incierta,
entraste en mi como un regalo dado por la vida,
mujer de manos laboriosas, callada y de apariencia tierna,
paloma mansa que en vuelo avivas tempestades.
Tu piel, nívea porcelana tocada por la luna,
cabellera de noche que embriaga los silencios,
figura de talla delgada, tallada en mármol sutil,
mas bajo tu calma yace la fiera que desata tormentas.
Te alzas, reina de un reino donde el amor es batalla,
sobre mí te alzabas, monarca de pulsos y quimeras,
cómo huracán que envuelve todo en su vorágine y arrasa,
hasta que el clímax despliega su bandera encendida.
Tu nombre significa "santa", "bendita" o "inmortal".
Olga, eco perpetuo en mis fibras y adentros,
como sombra en el lienzo del ocaso que persiste,
lamento no volver a verte,
te guardo en mi memoria, como perpetua llama que resiste.
Así, en la soledad nutritiva de mis pensamientos,
vuelas entre nostalgias, paloma-fiera en mis versos,
Olga, mujer que fue, que es y será en mi alma escrita,
un sueño tallado en el mármol imperecedero del tiempo.
Luis Ernesto Parra Nava.
La Concepción, abril de 2007.
Accede a la canción, basada en esta composición, a través de los siguientes enlaces:
https://vkvideo.ru/video-231361250_456239324?t=8s