Tu que has sido observadora de pecados, tentaciones y engaños, quizá una cómplice más de los más bajos instintos del hombre y de la degeneración misma.
Que caiga tu castigo y no tu mirada no derecha sobre los hombres que tan mal hacen en tu hermosa luz.
Atestiguadora de las mas grandes mentiras, oh luna, que has hecho con tu gran hermosura, solo has sido cómplice de ladrones, prostitutas y cuanta más mesnada de indignos que no merecen cometer tales actos frente a tu presencia.
A menos que sea sacrificio alguno, hoy no has sido atestiguadora de agravio alguno entre quienes te admiramos, solo has visto cuanto pato y tinta en hoja blanca, no tanto como tú, pero si igual a la blanca impunidad de ciertos actos que solo tu y cuantas mas victimas han huido gracias a tu preciosa luz.