Durante los últimos días he observado el comportamiento de las personas: las que conozco, las que no conozco y aquellas que veo a través de la televisión, el celular o la computadora. Cuando se observa sin juzgar, con el profundo propósito de entendernos a nosotros mismos, es posible darse cuenta de algo: prácticamente lo que somos en el presente es el reflejo de nuestro niño interior, herido y lastimado.
Las heridas del pasado y la intuición
Hay quienes tuvieron una infancia con dinero pero sin amor. Otros vivieron sin atención, repitiéndose la falta de afecto. Algunos más crecieron en entornos donde hubo violencia física o sexual. No es tan difícil descifrarlo. No se trata de ir por la vida analizando a cada persona para adivinar su pasado —eso es imposible—, aveces pura intuición, se pueden notar esas heridas. Claro que, si se le menciona esto a alguien y es algo que le avergüenza, no lo va a aceptar; ya sea por dolor o por no dar la razón, lo negará.
¿A qué conclusión llego con todo esto? A que confirmo, una vez más, que nadie es culpable de los fantasmas de su pasado. Lo peor que se puede hacer hoy en día es juzgar; juzgar esos traumas en lugar de ver a la persona, cuando lo que realmente deberíamo ess abrazar y querer con todos sus matices, demonios internos y traumas.
El verdadero significado de Amar
Amar significa aceptar tanto la luz como la oscuridad, siempre y cuando no se permita el menosprecio o el dejarse pisotear; pero sin perdernos creyendo que si no nos volvemos sumiso la pareja nos dejará y moriremos de amor. Dejemos el drama de telenovela que de amor nadie se ha muerto y en todo caso la muerte es solo el comienzo.
La imperfección humana
¿Cuándo vamos a entender que somos seres humanos imperfectos y que no tiene sentido hacernos la guerra? Así como hoy puedo pelear con mi padre o mi madre, en unas horas vuelvo a amarlos. No valen la pena las rabietas, los problemas o los golpes que desata el enojo, porque no conducen a nada bueno
Hay excepciones trágicas donde esto termina en muerte, es verdad, pero en su mayoría somos buenas bestias. Solo nos falta aprender a conocernos y a mirarnos en los demás para antes de ser jueces analizar y aceptar aquello que te identifica pero que solo en el prójimo nos atrevemos a señalar.
La función del espejo
Somos fans del espejo de la vanidad, ese que miente diciendo lo "perfectos" que somos en un mundo de imperfectos. La verdadera función del espejo es mostrar lo contrario a lo que se ve a simple vista: reflejar nuestra propia realidad desnuda y honesta para sanar y ser libres de juicios estúpidos