El Camino de Simón a Pedro:
Muchas veces, no sabemos quiénes somos. Decimos "creo en Dios", "sigo su camino", pero ¿te preguntaste quién sos realmente bajo Su mirada? ¿Qué hizo Dios en vos?
¡Date cuenta de lo que Él te dio! No sigas mirando para atrás; mirá para adelante. Él te llama a seguir y mirar hacia el futuro. Como dice Filipenses 3:13-14: "...olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta...".
SOY SIMÓN cuando me domina la fragilidad, la duda o el miedo. Ese pescador común, impulsivo, que ante la tormenta se hunde (Mateo 14:30-31) o que por temor niega lo que ve (Lucas 22:61-62).
SOY PEDRO cuando respondo al propósito. El hombre nuevo que representa la firmeza, la fe clara y la misión de ser un pilar sólido. El transformado por el Espíritu Santo que se levanta con valentía (Mateo 16:18).
Si Pedro hablara hoy con Jesús, le diría: "Señor, sabés que muchas veces soy Simón, frágil y asustado, pero gracias a tu amor me transformás en Pedro, una roca firme para ayudar a los demás".
El cambio de nombre de Simón a Pedro nos muestra que a Jesús no le importa tanto lo que sos hoy, sino en lo que te podés convertir cuando caminás a su lado (Juan 1:42). ¡Él no mira tu debilidad actual, mira tu potencial en Sus manos!
¡Es por allá, amado mío!