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Nocturna parte2

EngelAntigonia

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En el taxi intenté sacarle más información, pero la chica decidió guardar silencio.—Señor, me temo que lo que le he dicho es tan confidencial que espero que sea un experto —me soltó, mirándome con una severidad que no encajaba con su edad—. Lo que le dije es real y solo confío en usted. No porque lo conozca, sino porque es el único que no está involucrado en esta porquería. Como el profesional que debería ser, hablaremos a solas en su oficina.—Diablos, nena —me reí, acomodándome el sombrero—. Jamás había visto tal pedantería confinante. Creo que la manzana no cayó lejos del árbol.La frase pareció incomodar bastante a la señorita. Prefirió guardar un silencio sepulcral durante todo el trayecto, a pesar de mis insistencias. Incluso el taxista, un tipo con cara de pocos amigos, me soltó un bufido y me dijo que cerrara el pico. Nada nuevo para mí.Cuando al fin llegamos a la oficina, le serví el trago que le había prometido en un vaso opaco. Ella lo rechazó con un sutil gesto de la mano.—Bueno, primor —dije, dándole un trago a mi propio vaso—. Suelta la sopa.—Como le comenté, esto es serio —respondió ella, inspeccionando con asco el polvo acumulado en mis archivadores.—Sí, querida, sé que es serio y que tú eres una señorita muy propia. Pero sé breve. Cuenta qué sabes y cómo es que dices ser hija de Maxwell Deinos si te apellidas Melanie Sinclair.—Sinclair es el apellido de mi madre. Maxwell es mi padrastro y no tengo nada que ver con ese asqueroso sujeto.Alcé una ceja.—Me sorprende. Dada la reputación de Maxwell, en los círculos de la ciudad solo se le conoce un heredero, y es su primogénito.—La vida de mi padrastro no es de mi interés —cortó ella con frialdad—. Por el momento seré breve. Anoche, como le comenté, atestigué lo que pasó. Yo salía del club nocturno Bowie Land cuando un auto negro, que parecía un modelo Negroni de 1905 modificado, frenó en seco. De ahí sacaron el cadáver que usted y la policía vieron. Yo grité al ver la escena. El auto desapareció de inmediato en la neblina y yo corrí muerta de miedo. Me metí en el primer bar que encontré, del que vi que usted salía minutos después. Me resguardé en ese lugar de mala muerte; me sentía más segura rodeada de borrachos que allá afuera en la calle.Melanie hizo una pausa y me clavó esos ojos inyectados de pánico y determinación.—Luego salí del bar y vi que unos policías lo estaban arrastrando a usted hacia el basurero. Noté que introdujo algo en el saco de uno de los oficiales y lo seguí con la mirada. Cuando vi que se desplomó en el suelo tras salir del callejón, lo encontré. Fui yo quien levantó la falsa denuncia de acoso para que la policía no hiciera preguntas, después pagué su fianza y por eso estamos aquí.Silbé bajito.—Vaya... Una noche bastante alocada para una señorita como usted. Pero a lo que entiendo, primor, usted no sabe nada de la víctima ni del asesino.—Sé más de lo que cree —me interrumpió, dando un paso hacia mi escritorio—. Pero no puedo decirle todo. Lo que le contaré debe quedar estrictamente entre usted y yo. Y por nuestro propio bien, debemos abandonar la ciudad. Si le pago, no es para que resuelva el crimen, sino para evitar que yo sea la siguiente de la lista. Estoy segura de que esto involucra a mi padrastro y a los demás círculos empresariales que él frecuenta.—No me dirá que es una especie de secta satánica corporativa, ¿o sí?—Por desgracia, señor Jhonny, no puedo decirle de qué se trata hasta que demuestre que puedo confiar en usted. Le pido que me acompañe a la estación de autobuses y abandonemos Ciudad Nocturna. Por lo menos yo lo haré. Si usted decide quedarse y esperar al mismo Satanás a que termine su trabajo, es su problema, pero sepa que podría ser el siguiente. No lo veo como un santo o un mártir que resolverá el caso, y menos tras ver la reputación que tiene con sus excolegas; anoche se burlaban en su cara.Melanie se acomodó el abrigo, dándome la espalda por un segundo para mirar a través de la persiana rota hacia la calle.—Me quedaré junto a usted hoy, pero le aviso que quiero escapar de esta ciudad a primera hora de mañana. Si viene o no conmigo, no me importa. Lo estoy contratando como seguridad personal, más que como detective. A diferencia de sus hábitos autodestructivos, señor Jhonny... yo sí cuido mi vida.

Thoughts

  • radiovieja

    Esta Melanie me recuerda a Camelia la Texana, que parecía la acompañante y era la que mandaba. Paga la fianza, decide la hora del autobús y encima le da igual si Jhonny viene. Yo que él no me subía tan confiado a ese autobús.

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  • selva_

    Ciudad Nocturna con neblina justo para que el auto negro se pierda. Ahí nadie ve nada y todos dicen que vieron algo, pata.

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