Capitulo 2
Eran las 00:17. La lluvia seguía golpeando los cristales de la habitación de Camila y el teléfono continuaba iluminando su mesita de noche.
El mensaje seguía ahí.
«Hola, Camila. Anoche soñé con vos. ¿Podemos hablar?»
Camila sintió curiosidad. Hacía meses que no sabía nada de aquella persona. Se llamaba Mateo y había sido alguien muy importante en una etapa de su vida.
Con los dedos temblorosos por los nervios, respondió:
—Hola, Mateo. ¡Qué sorpresa! ¿Por qué soñaste conmigo?
La respuesta llegó unos segundos después.
—No sé cómo explicártelo. Estaba durmiendo y soñé que caminábamos juntos bajo la lluvia. Cuando desperté, me quedé pensando en vos.
Camila dejó el teléfono sobre la cama.
Era exactamente el mismo escenario de sus propios sueños.
¿Una coincidencia? ¿Un recuerdo compartido? ¿O simplemente dos personas que, sin saberlo, estaban recordando una época especial?La tormenta rugió en el cielo. Camila volvió a mirar la pantalla y escribió:
—Mateo, yo también tuve un sueño extraño anoche. Había un hombre que aparecía una y otra vez, pero nunca podía verle bien el rostro.
La respuesta tardó un poco más.
—Camila, necesito contarte algo. Hay una cosa que nunca me animé a decirte.
Ella sintió que la curiosidad le ganaba al miedo.
—Decime. Te escucho.
Mateo escribió tres puntos, los borró y volvió a escribir.
Finalmente, llegó el mensaje:
—Durante mucho tiempo me pregunté qué habría pasado si aquella noche de lluvia me hubiera animado a hablarte con sinceridad.Camila recordó entonces una noche de años atrás. Habían compartido una conversación bajo un techo, mientras esperaban que dejara de llover. Mateo parecía querer decirle algo, pero al final se había despedido sin explicaciones.
Ella nunca había olvidado aquella despedida.
—¿Qué querías decirme aquella noche? —preguntó.
El teléfono vibró.
—Que te extrañaba más de lo que imaginabas.
Camila se quedó mirando aquellas palabras. Afuera, la lluvia comenzaba a perder fuerza.
Por primera vez, comprendió que quizás sus sueños no eran mensajes del destino. Tal vez su mente estaba recuperando recuerdos y emociones que todavía necesitaba entender.
Y, sin embargo, aquella conversación había llegado justo cuando más pensaba en ellos.Antes de que pudiera responder, Mateo envió un último mensaje:
«Camila, ¿te gustaría que nos viéramos mañana? Hay algo más que quiero contarte, pero prefiero hacerlo en persona».
Ella sonrió, respiró profundamente y respondió:
—Sí, Mateo. Creo que ya es hora de hablar.
Dejó el teléfono a un lado y cerró los ojos.
La tormenta se alejaba lentamente, pero dentro de Camila acababa de comenzar otra.
Una hecha de recuerdos, preguntas y sentimientos que todavía no tenían nombre.
Y cuando finalmente se quedó dormida, volvió a ver aquella calle bajo la lluvia.
Esta vez, el misterioso hombre se quitó el paraguas, levantó la mirada y sonrió.
Camila estaba a punto de descubrir su rostro cuando…Despertó.
La mañana había llegado.
Y el encuentro con Mateo estaba cada vez más cerca.
Continuará… 🌧️❤️