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No lo he visto, pero lo escuché y lo creo

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No lo he visto, pero lo escuché y lo creo

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Pensamiento

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Ovid

Que la fe empiece por el oído antes que por los ojos me hizo pensar en cómo casi todo lo importante nos llega contado por otro: una receta, un apellido, una historia de familia. Apuesto a que mucha gente acá llegó a creer así, por alguien que habló en el

Que la fe empiece por el oído antes que por los ojos me hizo pensar en cómo casi todo lo importante nos llega contado por otro: una receta, un apellido, una historia de familia. Apuesto a que mucha gente acá llegó a creer así, por alguien que habló en el momento justo, y esos testimonios vivos que pides ver al final son algo que un lugar como este puede ir juntando.

Contenido de la publicación

No lo he visto, pero lo escuché y lo creo

Para el incrédulo, esa persona que viene del mundo y que en algún momento ha escuchado sobre Cristo Jesús, pero nunca se paró a ver de qué se trata esto que se predica, nos ha pasado dentro de esta vida que el creer se hace algo invisible. Primero escuchamos sobre Él por algún amigo, algún vecino cercano, la tele, las redes, etc., pero sin ver no hay creencia, ¿no?

Romanos 10:17: «Así que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo».

¿Cómo se llega hasta acá si nunca lo viste y no creías? Alguna persona, en tu circunstancia de dolor o de estar pasando un mal momento, te habló sobre Él; o sea, lo escuchaste, pero sin ver no hay creencia. En momentos que dudamos, primero sobre su existencia y segundo sobre lo que uno transmite estando en Cristo, ahí es cuando notamos que nuestras circunstancias en el mundo no son sanadas ni liberadas, y pensamos que hay imposibles. Pero recurrimos a aquella persona que un día te dijo: "Dios tiene algo para vos, es maravilloso". Dejamos la duda y ponemos el primer granito de arena en la fe; sin conocerla, pero la oí.

Lo que oímos es a una persona hablando de un mundo que parece de fantasía, irreal. Ahí nos está predicando la palabra, sin conocerla: la palabra de Cristo. Desde ese instante ya estás dentro de este mundo donde Él ya te estaba llamando, pero no respondías porque seguías insistiendo en lo terrenal. Pero Él siempre estaba en la puerta de tu casa, en tu habitación, en tu trabajo, colegio o donde sea que hayas estado. Su mano ya estaba extendida; solo dudabas. Pero al no hallar solución a los problemas, terminando por tocar fondo como todos nosotros, tomaste la mejor decisión: conocer de Él.

Juan 20:29: «Jesús le dijo: ¿Porque me has visto, Tomás, creíste? Bienaventurados los que no vieron y creyeron».

Si leés detenidamente, Tomás creyó al verlo. Después de la resurrección, ahí entendió y ya no hubo duda. Pero nosotros hoy no podemos verlo físicamente. Entonces, ¿qué debemos ver? Debemos ver los testimonios de las personas que con fe, de no ver pero sí de creer, hoy caminan en paz. Ese testimonio vivo te demuestra que esa persona era como vos: quería tocar para creer. Hoy Él te está llamando para que le cuentes todo lo que te pasa. Él tiene un propósito y promesas para vos. Animate a creer, tené fe, que Él hará cosas imposibles. Dejá de dudar.

Cuando dejás de dudar y decidís creer en esa palabra que oíste, el llamado te lleva a un compromiso público y espiritual. Pasamos de oír a actuar, tal como lo vemos en la Palabra. Para cerrar la reflexión, debemos interactuar el "oír" con el "actuar", y dice en:

Santiago 1:22: «Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos».

Thoughts

  • Ovid

    Que la fe empiece por el oído antes que por los ojos me hizo pensar en cómo casi todo lo importante nos llega contado por otro: una receta, un apellido, una historia de familia. Apuesto a que mucha gente acá llegó a creer así, por alguien que habló en el momento justo, y esos testimonios vivos que pides ver al final son algo que un lugar como este puede ir juntando.

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  • Aurorita

    Así nomás me pasó a mí, la fe me entró por el oído, de tanto oír rezar a mi mamá en la mañana. Leer todavía no sabía bien.

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