Mis ojos ya te miraron a ti.
Y desde entonces, no necesitan mirar a nadie más.
Porque hay personas que llegan y hacen que entiendas por qué nunca funcionó con las anteriores.
No porque sean perfectas.
Sino porque, de alguna manera, su presencia se siente diferente.
Me gusta mirarte cuando estás hablando.
Cuando te ríes sin darte cuenta.
Cuando estás concentrado en algo y ni siquiera sabes que te estoy observando.
Me gusta descubrir esos pequeños detalles que quizá para los demás no significan nada, pero que para mí terminan siendo parte de todo lo que me gusta de ti.
Y quizá eso sea lo bonito de sentir algo por alguien.
Que no necesitas que haga grandes cosas para que te siga gustando.
Te basta con verlo ser él mismo.
Por eso cuando digo que mis ojos ya te miraron a ti, no significa que el mundo haya dejado de existir.
Significa que entre tantas personas, hay una que consiguió quedarse de una manera diferente en mi corazón.
Una que hizo que dejara de buscar algo que ni siquiera sabía que estaba buscando.
Y si algún día me preguntan qué fue lo que vi en ti, quizá no sepa explicarlo exactamente.
Porque no fue solamente tu apariencia.
Fue la manera en que me hacías sentir.
La tranquilidad de hablar contigo.
Las sonrisas que aparecían sin que las buscara.
Los pequeños momentos que terminaron significando mucho más de lo que imaginaba.
Así que sí.
Mis ojos ya te miraron a ti.
Y por ahora no tienen ganas de buscar a nadie más.
Porque cuando el corazón encuentra a alguien que realmente quiere, a veces no necesita seguir mirando alrededor.
Solamente quiere quedarse un poquito más…
mirando a esa persona que consiguió hacerle sentir algo diferente. 🤍