Toda mi vida había pasado esperando a que por fin alguien me viera como realmente soy, que alguien me amara y supiera de que daría todo, pero a veces la vida no siempre nos da los regalos que esperábamos, siempre es lo contrario y al final las personas que más amamos son las que más nos destruyen.
Mi último amor, fue uno de los mejores, siempre han dicho que las miradas no mienten, y me la creí, la forma en la que me miraba me hacía sentir diferente, alguien de otro mundo, alguien especial, alguien amado, hasta el momento no me di cuenta nunca realmente que quería transmitirme esa persona, pero me daba paz estar cerca, me sentía feliz y cada que miraba a sus ojos, sentía que los dos estábamos solos y no había nadie alrededor.
Su mirada era profunda, sus ojos color café estremecían cada parte de mi cuerpo hasta ponerme demasiado tonto cuando le miraba a los ojos, sus pupilas dilatadas me hacían pensar en aquella bonita teoría de que si te ve así es porque tienes algo que ve, que le gusta y me la creí y me llené de ilusiones.
Después quise conocerle, le hablé, tomé la iniciativa, pero cada día me daba cuenta de que era diferente a lo que yo pensaba, era una persona herida que se camuflaba en una personalidad falsa solamente para sentirse inquebrantable, sin importar el daño que le hiciera a los demás.
En cada conversación, trataba de manipularme emocionalmente, trataba de hacerme sentir muy mal, de herirme, hasta el punto de yo reclamarle y que me dijera, ¿porque si te sentís así me seguís hablando? Yo le decía que sí, que lo había pensado ya, y me respondía que si yo lo hacía entonces no lo estaba haciendo porque le quería sino porque me lo decía.
Llegó un momento en el que colapsé, me harté y supe que mejor debía esperar, le dije te dejaré de hablar y solamente se río y me dijo “Buenas noches jajaj” y llegué a este punto, perderme de nuevo a mí mismo, preguntándome, ¿qué hay de malo en mí? ¿Por qué nadie me escoge? Tal vez esta persona si me quiso a como se veía reflejado en su mirada retorne a mi sino, seguirá pensando en que yo volveré a como siempre lo pensó.