Un lugar donde nada duele y al que solo entra una persona. Me da que Haru no llegó por casualidad hasta el cerezo. ¿Ya tenés pensado quién es Haru fuera del bosque?
🌸 MI RINCONCITO
📚 CAPÍTULO I — EL SECRETO DE LAS FLORES ETERNAS
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Pensamiento
Un lugar donde nada duele y al que solo entra una persona. Me da que Haru no llegó por casualidad hasta el cerezo. ¿Ya tenés pensado quién es Haru fuera del bosque?
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📚 CAPÍTULO I — EL SECRETO DE LAS FLORES ETERNAS
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✨ EPISODIO 1: Las flores que nunca caen
Existe un lugar que no aparece en ningĂşn mapa.
Está escondido entre el Ăşltimo suspiro del bosque y el primer rayo de sol que toca el valle. AllĂ, el tiempo no corre como en el resto del mundo: las flores de cerezo bailan en el aire, giran suavemente, suben y bajan como si alguien las acunara… pero nunca tocan el suelo. Nunca se marchitan. Nunca desaparecen.
Ese lugar es mĂo. Es mi rinconcito.
Me llamo Hikari. Y desde que era muy pequeña, cuando el miedo me abrazaba o la tristeza pesaba demasiado en el pecho, yo encontraba el camino hasta allĂ. Las ramas se abrĂan solas al verme; el aire olĂa a primavera eterna; y el silencio… era un silencio cálido, como una manta que te protege de todo lo que duele.
Allà guardé mis secretos, uno por uno, igual que se guardan semillas en tierra buena:
—El miedo a no ser suficiente.
—La alegrĂa que no me atrevĂa a decir en voz alta.
—Los sueños que parecĂan demasiado grandes para este mundo.
Nadie sabĂa de Ă©l. Nadie podĂa verlo. Nadie podĂa entrar. Y asĂ, pensĂ© que serĂa siempre.
Hasta aquella tarde en que el viento trajo algo diferente.
Caminaba yo entre los árboles, acariciando los pétalos que flotaban a mi alrededor, cuando escuché un paso.
No era el viento. No era un pájaro. Era un paso humano.
Me quedé inmóvil, con el corazón latiendo tan fuerte que temà que las flores cayeran al suelo. Y entonces, entre la bruma rosada, apareció él.
TenĂa el cabello revuelto como si el viento lo hubiera peinado, y unos ojos que brillaban con la misma luz que el rinconcito. Me miró… y no se asustĂł. SonriĂł.
—QuĂ© lugar tan hermoso —dijo, con voz suave, como si temiera romper el silencio—. No sabĂa que existĂa algo asĂ.
Las flores se detuvieron en el aire. Yo no sabĂa quĂ© decir. Nadie habĂa llegado jamás. Nadie habĂa visto mi rinconcito.
—¿CĂłmo te llamas? —preguntĂł, dando un paso lento hacia mĂ.
—Hikari —susurré.
Él sonrió más fuerte.
—Yo soy Haru.
Y en ese instante, sin que yo entendiera cómo, una flor de cerezo descendió suavemente y se posó en su hombro… y no se marchitó.
✨ EPISODIO 2: Un soplo de primavera
Desde aquel dĂa, Haru volvĂa. Y volvĂa siempre con esa misma suavidad, como si fuera Ă©l mismo parte del lugar.
No preguntaba demasiado. No exigĂa nada. Solo se sentaba conmigo bajo el gran cerezo que brillaba en el centro, y a veces hablábamos, y a veces guardábamos silencio… y ambos sabĂamos que el silencio allĂ era más hermoso que cualquier palabra.
Poco a poco, le fui mostrando lo que solo yo conocĂa: el pequeño estanque donde el cielo se reflejaba siempre despejado; la piedra lisa donde me sentaba a llorar cuando nadie me veĂa; la rama más alta desde donde se podĂa ver todo el valle, aunque el valle no pudiera vernos a nosotros.
—Es como un sueño —me dijo una tarde, tocando con cuidado una flor que giraba cerca de su mano—. Todo es tan… tranquilo.
—Sà —respondà yo, mirándolo—. Aquà nada duele.
Haru me mirĂł entonces, y sus ojos eran claros, sinceros.
—TĂş tambiĂ©n eres asĂ, Hikari. Tranquila. Y hermosa.
Sentà que el corazón se me llenaba de luz, igual que cuando el sol entra de repente en una habitación oscura. Bajé la mirada, y una flor se posó suavemente sobre mis manos entrelazadas.
—Nadie me habĂa dicho eso —confesĂ© bajito.
—Entonces no te habĂan mirado bien —respondiĂł Ă©l, acercándose un poquito más—. Yo te veo.
Y en ese momento, supe que algo habĂa cambiado para siempre. Mi rinconcito ya no era solo mĂo. Era nuestro.
Las flores brillaban con un tono más cálido. El aire se sentĂa más dulce. El lugar, que antes era mi refugio, ahora era tambiĂ©n mi alegrĂa.
Pero la primavera, pensé después, no dura para siempre sin que llegue algo a moverla.
Y yo no sabĂa entonces que el viento que trae la flor tambiĂ©n puede traer la tormenta.
El rinconcito lo habĂa aceptado.
Thoughts
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PermalinkUn lugar donde nada duele y al que solo entra una persona. Me da que Haru no llegó por casualidad hasta el cerezo. ¿Ya tenés pensado quién es Haru fuera del bosque?
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PermalinkUn lugar que no aparece en ningĂşn mapa y donde las flores nunca tocan el suelo: apuesto a que la tormenta que anuncias al final empieza justo por ahĂ, con la primera flor que caiga. Me hace pensar en lo frágil que se vuelve un refugio cuando deja de ser de uno solo. QuĂ© bien que lo empezaras como serie, ya espero el episodio 3 :)
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PermalinkTodo el primer episodio es de ella sola, con sus secretos guardados como semillas, y yo iba tranquila hasta que aparece un paso humano. AhĂ me puse alerta igual que Hikari. En el segundo, cuando la flor cae sobre sus manos justo despuĂ©s de que Haru le dice que la ve, sentĂ que el lugar ya lo habĂa aceptado a Ă©l. Un refugio que por fin deja entrar a alguien siempre trae su riesgo, y ese cierre con tormenta me tiene nerviosa por la piedra donde ella lloraba.