Enfrentarse al paisaje de la Inutilidad
armado tan solo con una esperanza sin sentido,
hecha del más risible material:
"Eqe o eqitoes aoa no tenen e mimo poe qe e ne siguo XIX"
¿Y es culpa de quién?
¿Quién les dijo que existir era adormecerse,
anestesiarse, venderse,
y comprarse una sola realidad y una sola libertad?
Los poetas para Goethe somos un chiste.
Y el chiste para mí es que Goethe se crea con el derecho
siquiera de mirarle los pies a un verdadero poeta...
Que la literatura sea material inútil,
de construcción no palpable,
no es culpa más que de la tendencia humana a degradarse,
a transformarse en un ente controlable,
en un producto con precio sugerido al público
haciendo fila en un supermercado para que lo compren.
Nadie le dijo que gastara el tiempo de su vida tras cosas materiales:
una moto, un carro, una casa, un negocio, viajes, lujos, mujeres...
¿Es culpa de la literatura, de las letras y el arte
que la gente sea tan minúscula, simplona y risible,
que con juguetes, olores refinados y luces sobrias se conforme?
¿Que haga su proyecto de vida fundamentado en el tener
y el hacer para tener?
¿Que solo tenga pensamientos materialistas como meta existencial
antes de que llegue la muerte?
¿Acaso es culpa del arte que valgan más los culos de las webcamers y tiktokers?
Es culpa de la manada.
Nadie le dijo nunca que no leyera,
que no se preocupara por las letras,
sino por el estatus social, la apariencia y la plata
como primera, segunda, tercera, cuarta, séptima y décima meta fija en la cabeza
mientras esté con vida.
Y por nada más...
Y ahora resulta que es la culpa directa
de los que escribimos sin ánimo de lucro
y creemos en la verdadera libertad;
no en la que te venden por todo lado en esta realidad.
Todas esas basuras intelectualoides
a la espera de un Goethe, de un Abad o de un San Martín
que los atiborre de morales...
Culpa de ellos,
que volvieron al arte un conjunto cerrado:
con portero veinticuatro horas,
gimnasio, piscina
y shut de basura para tirar lo que no consideren puro.
Igual...
lo que el futuro augura no es más que la reacción del rebaño:
su animadversión desatada
contra todo lo que los obligue a pensar.
Ignorantes borregos quemando libros,
linchando búhos y ratones de biblioteca,
reconociéndose entre ellos
mientras de la boca les chorrea
dios, familia, guerra y manteca.
Se vienen quemas de libros y de brujas
porque a esa puta virgen de Chiquinquirá ya le pusieron corona.
Incomprensión y censura para el poeta,
cuya maldición jamás se traducirá en billetes.
"No sirve estudiar literatura.
Eso no se ejerce en la realidad.
Vaya maneje taxi para que mantenga la familia".
Y ya. Muerte total.
Qué asquerosidad, qué asfixia,
qué decepción y qué putería.
Tener como centro de la galaxia mía
al sol más inútil para iluminar y calentar la vida.
La sangre de la realidad humana,
de la realidad y del mundo normal,
es el materialismo y la ignorancia:
ayer, hace trescientos años, y obvio mañana...
Y entonces...
¿Mera chimba de vida?