El bebé se durmió apretándome el dedo y no me animé a moverme. Café frío al lado, teléfono lejos, ventana abierta. Hacía semanas que no estaba tan tranquila.
Quiero volver a esto seguido: anotar el rato de calma que tuvo cada uno en el día, aunque haya durado cinco minutos.
¿Cuál fue el de ustedes? Una siesta robada, un mate solos, la vuelta caminando a casa. Lo que sea.