El color de tus ojos me recuerda a las hojas de otoño. Tu voz tan dulce me lleva al aroma de la brisa de mayo. Tu piel, calibre de amor, me da paz mientras recuerdo aquella tarde de mayo, junto a las palmas de tus nudillos, mejor dicho, junto a tus manos.
Hoy han pasado seis años y quiero verte. Quiero comentarte lo mal que lo he venido pasando. No sé tú, pero te extraño. En mayo, aun recuerdo tu cumpleaños, nunca estaba invitada pero creo que te asustaba que llegara y te diera un regalo más caro que mi casa, aunque bueno, no me alcanzaba, pero mi corazón y el amor que te daba valía más que tu casa y mi casa, es gracioso porque nunca tuve dinero, pero el amor me sobraba y por alguna razón no se acaba, pero la verdad era que nunca recibías con las puertas de tu corazón lo que mi alma te entregaba, solo lo sostenías y lo tirabas, porque para ti yo no era...
Esta vez pensé que sería diferente, pero como siempre, me equivoqué; perdí.
Llegará mayo y no creo que llegue para tu cumpleaños; otra vez.
Llegará el domingo y te extrañaré más de lo que dura mayo.
Llegará mi cumpleaños y sobrará una casilla para un invitado.
Llegará Navidad y no te van a llegar mis regalos; yo seguiré esperando. Acabará el año y también mayo, y nosotros aún no hemos hablado, te extraño, aunque no debería, por eso me toca decir y escribir; mayo.