Pasado en el olvido, que el presente recuerda,
Rostro en calentura, y la espalda en frialdad,
Parado sobre un punto, y colgado en una cuerda,
Cansado en compañía, y descansado en soledad.
Fuera de la puerta está mi caos,
Dentro de las paredes está mi paz,
El fuego enfría mis estragos,
El agua calienta mi compás.
Desde mi hogar veo la sangre sobre tí,
Las que derramaron en tu honor,
Supuestamente por tu amor por mí,
Que al final, hacia ti solo fue pundonor;
No fue nuestra culpa, ni la tuya ni la mía,
Solo la ceguera de quien de glorificó,
Y me enseñó a creer en ti para tener armonía,
Una falsa que solo mi vida rectificó.
¿Qué culpa tiene el hierro de ser fundido
Para ser usado de mil maneras?,
¿Qué culpa tiene el oro de estar hundido
En el suelo y ser buscado en canteras?
En fin y al cabo, todo es lo que es,
Sin importar cuánto lo cambien,
O de que lo vean de revés,
Y de qué formas lo recambien.
Septiembre 17, 2026