Saltar al contenido
Cargando…

Renacer? Pregunta Sin responder

levij

Contenido de la publicación

No como en aquel ayer, cuando dominabas con la mirada la claridad de los caminos y creías conocer cada destino antes de atreverte a caminarlo.

No como ayer, cuando todo parecía predecible y el mañana, obediente, se dibujaba sin sobresaltos en los cristales de tus certezas.

Ni como aquella noche, cuando el temor de cerrar los ojos te hizo pensar, por un instante, que la luz podría abandonarte y que quizá no volverías a contemplar la belleza escondida en las cosas sencillas.

Hoy despiertas de otra manera.

Sientes, profundamente, el milagro silencioso de respirar, el aire que acaricia tus pulmones, el agua que se derrama sobre tu cuerpo y, en cada gota, descubres la asombrosa ceremonia de la vida.

Entonces comprendes que existir no es simplemente estar, sino reconocer, en cada pequeño acto, ese prodigio que tantas veces ignoraste por perseguir lo que aún no tenías.

Quieres vivir sin consultar al reloj, sin preguntarle al sol cuánto le queda ni a la noche cuándo debe marcharse.

Que no existan mañanas que te apresuren ni ocasos que te recuerden el final; que haya solamente descanso o movimiento, silencio o canto, presencia o ausencia, pero nunca una condición que te impida sentirte vivo.

Y si unos brazos te reciben, ¡detén el universo en ese abrazo!

Haz de su calor el instante supremo, el lugar donde el tiempo se rinda y la piel, estremecida por un roce, descubra esa plenitud tan anhelada que ninguna palabra consigue explicar.

Porque a veces basta un abrazo para comprender lo que somos, para reconciliarnos con el mundo y encontrar, en la cercanía de otro ser, aquello que buscamos durante años por senderos que no llevaban a ninguna parte.

Hoy quieres ser, sin el temor de haber sido, sin la vergüenza de tus heridas, sin permitir que las decepciones escriban las últimas líneas de tu historia.

Quieres vivir sin miedo a perder, sin renunciar por anticipado a la dicha, sin confundir la prudencia con el encierro ni la experiencia con la renuncia a soñar.

Porque ahora sabes que la razón no tiene que alimentarse de las cenizas de cada desencanto; también puede abrir sus ventanas para dejar entrar una ilusión nueva.

Y así, con los ojos abiertos al asombro y el corazón dispuesto a comenzar, descubres que no necesitas dominar el camino para merecer la alegría de recorrerlo.

Ya no se trata de vivir como ayer, ni de temer lo que traerá mañana; se trata de abrazar este instante con la intensidad de quien ha comprendido que la vida no promete eternidades, pero nos concede el milagro de sentirlas cada vez que amamos sin miedo.

— Levi Díaz Echeverri

Respuestas

  • dlozano92

    Parce, la noche esa del miedo a cerrar los ojos pesa más que todo lo demás junto. Me suena a que hubo un susto de salud de por medio y que el resto del texto sale de ahí, de ver la luz irse un rato.

    Permalink

Publicaciones relacionadas

Pública 1 conversación 2 pensamientos 18 votos positivos 0 votos negativos 0 series

No como en aquel ayer, cuando dominabas con la mirada la claridad de los caminos y creías conocer cada destino antes de atreverte a caminarlo.

En grupos