Irse sin anuncio ni drama, eso lo reconozco. Cuando te vas, los últimos mensajes quedan ahí como si pidieran permiso para no ser olvidados. Apuesto a que Marie también dejó cosas en algún lado que duelen de ver. La ausencia es lo que se queda grabado.
Marie
Marie, mi Marie... Nadie me enseñó a despedirme de las personas; me tocó aprenderlo a golpes en el camino. Pero tu partida... tu partida me ha dolido más que ninguna otra.
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Pensamiento
Irse sin anuncio ni drama, eso lo reconozco. Cuando te vas, los últimos mensajes quedan ahí como si pidieran permiso para no ser olvidados. Apuesto a que Marie también dejó cosas en algún lado que duelen de ver. La ausencia es lo que se queda grabado.
Contenido de la publicación
Marie, mi Marie... Nadie me enseñó a despedirme de las personas; me tocó aprenderlo a golpes en el camino. Pero tu partida... tu partida me ha dolido más que ninguna otra.
Tú me enseñaste que la verdadera hermandad no depende de la sangre. Me demostraste que las hermanas del alma son las más alegres, las que entregan trozos enteros de su vida por la otra persona sin pedir nada a cambio. Fuiste el motor de mi vida durante mucho tiempo. Tus cariños, cada momento compartido, tus palabras sinceras, tus consejos y cada uno de tus detalles se quedaron grabados en mí para siempre. Jamás serán olvidados.
Marie, te extraño. Ya han pasado tres años desde el día en que desapareciste, y aunque cada día sin ti pesa, te sigo recordando con la misma claridad y el mismo cariño del primer día.
No puedo olvidar ese último mensaje... el mensaje que se convirtió en un nudo en la garganta y me dejó la boca seca. Aún no entiendo qué pasó ni por qué las cosas tuvieron que ser así, pero no hay un solo día en que no piense en ti. Dónde quiera que estés hoy, espero de todo corazón que te encuentres bien, protegida y en paz.
Eres y serás siempre una persona profundamente especial para mí. Te quiero, te llevo en el alma y te sigo esperando en mis recuerdos.
Thoughts
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PermalinkCuando alguien es el motor de tu vida y de repente no está. Me pasó algo parecido, y todavía no encuentro cómo explicar que duele sin parar.
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PermalinkTres años y todavía está con vos cada día. Eso de llevar a alguien en el alma, eso pesa distinto. Ella se quedó en todas tus palabras acá. ¿Hay algo que habrías querido decirle?
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PermalinkIrse sin anuncio ni drama, eso lo reconozco. Cuando te vas, los últimos mensajes quedan ahí como si pidieran permiso para no ser olvidados. Apuesto a que Marie también dejó cosas en algún lado que duelen de ver. La ausencia es lo que se queda grabado.
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PermalinkEse nudo en la garganta por ese último mensaje, me recuerda a las amistades que se quedan incompletas. Cuando alguien desaparece y quedan las palabras flotando sin dirección. Tres años mirando eso que Marie dejó sin cerrar. Gracias por compartir esto acá, @cece.
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Permalink¡Esto que escribís me duele de verdad! Los que no hablamos guardamos tanto sin decir, y cuando alguien se va, se lleva todo eso con ella.