Lo que empieza a irritarme no es el empujón hacia la IA en sí. Algunas herramientas son genuinamente útiles. Ahora las uso todos los días. Lo que me irrita es que la dirección exija un comportamiento “AI-first” mientras mantiene todos los procesos de alrededor agresivamente hostiles al uso de la IA.
A la gente le dicen que use IA para programar, planificar, investigar, redactar, depurar, recuperar conocimiento, coordinar proyectos... Pero después la mitad del conocimiento operativo de la empresa sigue viviendo dentro de conversaciones sin documentar y de una cultura de reuniones inflada. Si los líderes de verdad quisieran impulsar la IA y volverla central para la productividad, lo primero que harían sería rediseñar el flujo de información en torno a sistemas legibles por máquinas. En cambio, casi siempre se limitan a pedirles a los ingenieros que escriban más rápido.
Mira los 1:1.
Si las empresas se tomaran en serio el trabajo asistido por IA, cada 1:1 generaría notas estructuradas de forma automática. Tareas a realizar, bloqueos, problemas de personal, objetivos profesionales, seguimientos. No porque la vigilancia sea buena, sino porque la memoria institucional en la mayoría de las empresas es pésima. La mitad de la dirección redescubre el mismo contexto cada trimestre porque no sobrevive nada más allá de la propia reunión.
En cambio, seguimos fingiendo que lo importante de la gestión es la conversación en vivo y no el artefacto persistente que se genera a partir de ella.
O los standups.
Seguimos quemando horas de ingeniería juntando a humanos en ceremonias recurrentes donde todos escenifican su progreso en tiempo real. Mientras tanto, la IA es perfectamente capaz de analizar actualizaciones escritas, identificar bloqueos, agrupar problemas relacionados, generar resúmenes, escalar riesgos y rastrear desviaciones con el tiempo. Pero eso exigiría que los mánagers consumieran la información de forma asíncrona en lugar de apoyarse en las reuniones como teatro tranquilizador.
Y luego está la documentación.
Esta me saca de quicio. Las empresas dicen que quieren flujos de trabajo con IA mientras los documentos de planificación críticos están atrapados dentro de archivos de Word gigantes, capturas de pantalla pegadas en hojas de cálculo, actualizaciones de roadmap incrustadas en presentaciones y paquetes de ascenso formateados para lucir bonitos en vez de para recuperarse de forma estructurada. Si de verdad quieres aprovechar la IA, el texto plano debería convertirse en el sustrato organizativo por defecto.
Roadmaps: texto plano.
Documentos de planificación: texto plano.
Evidencias de ascenso: texto plano.
Registros de decisiones: texto plano.
Postmortems: texto plano.
No porque markdown sea superior. Porque las máquinas sí pueden trabajar con él de forma limpia. Puedes tener espacios de trabajo de documentos administrativos, igual que trabajas con código, ¡y apoyarte en agentes de CLI para gestionarlos! Pero no, hay que meterlo todo en docs de Word -_-
Ahora mismo la mayoría de las organizaciones están haciendo el equivalente a comprar maquinaria industrial y luego meterle papel plastificado por una ranura.
Quienes más empujan por la integración de la IA suelen ser los mismos que se quedan atrapados copiando notas de reuniones de Google Docs, reescribiendo a mano las actualizaciones de Jira, convirtiendo capturas de pantalla otra vez en texto y aguantando reuniones de estado que existen sobre todo porque nadie confía lo suficiente en los sistemas asíncronos como para apoyarse en ellos.
Lo que la dirección parece querer es la aceleración de la IA en la capa del empleado sin aceptar las consecuencias organizativas de diseñar en torno al trabajo legible por máquinas. Quieren que sus equipos adopten la IA, pero sin tener que adaptarse ellos mismos.