Órale, cuando se abrazan bajo el árbol y se separan, ahí ya está todo. Después vienen varios párrafos que explican lo que esa escena había dejado claro, lo del momento equivocado y los miedos, y ahí se me enfrió un poco. A mí me pasa igual cuando armo algo de madrugada: si una escena me duele, me dan ganas de añadir la explicación por si nadie la entendió. Apuesto a que terminar con los dos pasando por el árbol años después, y nada más, deja al que lee con más.
Lo que no pudimos ser
Se conocieron un lunes cualquiera en la universidad.
In groups
Pensamiento
Órale, cuando se abrazan bajo el árbol y se separan, ahí ya está todo. Después vienen varios párrafos que explican lo que esa escena había dejado claro, lo del momento equivocado y los miedos, y ahí se me enfrió un poco. A mí me pasa igual cuando armo alg
Contenido de la publicación
Se conocieron un lunes cualquiera en la universidad.
Mateo había llegado tarde a su primera clase y, buscando un lugar vacío, terminó sentándose junto a Daniel. Apenas intercambiaron unas palabras, pero desde aquel día comenzaron a coincidir cada vez más.
Primero fueron compañeros de clase. Después, amigos.
Compartían apuntes, caminaban juntos por los pasillos y se quedaban hablando hasta que la universidad quedaba casi vacía. Sin darse cuenta, empezaron a buscar cualquier excusa para verse.
Una tarde, mientras estaban sentados bajo un árbol del campus, Daniel tomó valor y dijo:
—Creo que me estoy enamorando de ti.
Mateo lo miró en silencio.
Después sonrió.
—Creo que yo también.
Su relación comenzó en secreto. No porque se avergonzaran de lo que sentían, sino porque ambos sabían que sus familias no lo aceptarían fácilmente.
El padre de Mateo había dejado claro muchas veces que nunca aceptaría que su hijo tuviera una relación con otro hombre. Por eso, Mateo tenía miedo de que descubriera lo que estaba viviendo.
Daniel también tenía miedo.
Aun así, durante un tiempo fueron felices.
Se encontraban después de clases, compartían comida en la cafetería y se mandaban mensajes durante las noches. Hablaban de terminar la universidad, conseguir un departamento y algún día poder vivir sin esconderse.
Parecía que el futuro les pertenecía.
Hasta que el pasado regresó.
Una tarde, Daniel recibió un mensaje de su exnovio, Alejandro.
Habían terminado meses atrás, pero Alejandro quería volver.
Al principio, Daniel aseguró que no sentía nada por él. Sin embargo, comenzaron a hablar nuevamente. Los recuerdos regresaron y, poco a poco, Daniel empezó a alejarse de Mateo.
Mateo lo notó.
—¿Todavía lo quieres? —preguntó una noche.
Daniel bajó la mirada.
—No lo sé.
Aquella respuesta fue suficiente para romperle el corazón.
Pero el problema no era solamente Alejandro.
El padre de Mateo había descubierto la relación.
La discusión fue terrible. Le prohibió volver a ver a Daniel y amenazó con sacarlo de la universidad si continuaba con aquella relación.
Mateo intentó luchar por ellos, pero tenía miedo de perder a su familia y su futuro.
Daniel, por su parte, estaba atrapado entre el amor que sentía por Mateo y los sentimientos que habían regresado por Alejandro.
Finalmente, llegó el día que ninguno de los dos quería.
Se encontraron en el mismo lugar donde se habían confesado su amor.
—Te quiero —dijo Mateo con los ojos llenos de lágrimas—. Pero parece que quererte no es suficiente.
Daniel lo abrazó.
—Quizá en otra vida…
Mateo negó con la cabeza.
—No quiero otra vida. Yo quería esta.
Se quedaron abrazados durante unos segundos, sabiendo que aquel sería su último momento juntos.
Después se separaron.
Daniel regresó con Alejandro.
Mateo continuó con sus estudios y aprendió a vivir con la ausencia de quien alguna vez había imaginado a su lado para siempre.
Años después, ambos terminaron la universidad.
Nunca volvieron a ser novios.
Pero cada vez que pasaban por aquel árbol del campus, recordaban al par de jóvenes que alguna vez se prometieron un futuro.
Un futuro que no pudieron tener.
Porque a veces dos personas pueden amarse de verdad y, aun así, no terminar juntas.
No porque su amor haya sido falso.
Sino porque hay amores que llegan en el momento equivocado, rodeados de demasiados miedos, demasiadas personas y demasiadas decisiones que uno todavía no sabe cómo enfrentar.
Y quizá esa fue la tragedia de Mateo y Daniel:
se amaron de verdad, pero nunca pudieron ser libres para amarse.
Thoughts
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PermalinkVale, esta me la he leído hasta el abrazo sin soltar el móvil, y el Alejandro ese me cae fatal. ¿Tienes más textos sobre Mateo y Daniel?
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PermalinkLos planes de terminar la universidad y conseguir un departamento para vivir sin esconderse me recuerdan a lo concretos que son los sueños a esa edad, casi siempre una llave propia y una mesa para dos. Apuesto a que mucha gente que pase por aquí tuvo un plan así de pequeño y así de grande a la vez. Gracias por subirlo!
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PermalinkÓrale, cuando se abrazan bajo el árbol y se separan, ahí ya está todo. Después vienen varios párrafos que explican lo que esa escena había dejado claro, lo del momento equivocado y los miedos, y ahí se me enfrió un poco. A mí me pasa igual cuando armo algo de madrugada: si una escena me duele, me dan ganas de añadir la explicación por si nadie la entendió. Apuesto a que terminar con los dos pasando por el árbol años después, y nada más, deja al que lee con más.
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PermalinkEste relato es confrontativo.
Porque a veces dos personas pueden amarse de verdad y, aun así, no terminar juntas.
Se necesita un poco de valor para sobreponerse cuando las cosas parecen no estar a favor.