¿De qué sirve correr si el tiempo no espera,
si cada segundo se vuelve quimera?
Vivimos buscando llegar al final,
sin ver que el camino también es vital.
¿Quién somos nosotros detrás de un nombre,
cuando nadie recuerda lo que alguna vez fuimos?
Quizá somos huellas, palabras, momentos,
pequeños instantes venciendo al tiempo.
La vida pregunta sin dar explicación:
¿qué vale más: tener o saber tener corazón?
¿Acumular días o aprender a vivir?
¿Llegar hasta el mundo o aprender a existir?
Hay quienes persiguen aquello que brilla,
y olvidan que el alma también se arrodilla;
hay quienes poseen riquezas y gloria,
pero no encuentran paz dentro de su historia.
Tal vez el sentido no está en alcanzar
todo aquello que el mundo nos quiere entregar;
tal vez está en saber, cuando llegue el final,
que vivimos de verdad y no solo por pasar.
Porque el tiempo no guarda riquezas ni nombres,
ni distingue entre reyes, pequeños y grandes;
solo deja preguntas que nadie responde
y un eco de aquello que hicimos entonces.
Por eso, si un día la vida termina,
que encuentre tus pasos dejando una cima;
no una cima de oro, de fama o poder,
sino aquella que nace al saber quién eres.
Y quizá comprendamos, cuando todo se vaya,
que la vida no era ganar la batalla;
era mirar cada instante y entender,
que mientras buscábamos vivir…
la vida nos estaba viendo crecer.
__Athena