Y esta es mi dulce melancolía
Por quien suspiro con anhelo
Manteniendo mi corazón en manos de acero
Y ciertamente abandono con desvelo.
¿Es acaso este desvelo un deseo?
Mientras mis manos se cierran con capullos sin dueño
Yo siempre la observo, toda la noche me quedo con mi último esfuerzo
Y esa llave en mi cuello, es la única querencia de plata que le tengo.
Le dedico poemas cada que puedo
Y en cada sueño que tengo solo la espero.
¿A quién se debe este ensueño?
Que se pierde en mi manos y me lleva al desconsuelo
Esa es mi luna, aquella que acompaña y abruma
Que hace caer estrellas de tumbas
A quien observo cada noche como si fuera mi propia Asunta.
¿Acaso soy juego para ella?
¿O es porque le he entregado mi alma?
Ya que frente a su brillo de plata
Sé que no significo nada.