Tus manos olían a licor, cigarros y matemáticas,
tu mente se hacia añicos, con cada palabra rancia que decías,
tu sonrisa llenaba mis esperanzas en el amor,
tus caricias me hacían sentir cariño por mi,
tu cabello se parecía al mio, se enredaban, en su alma y en mi mente,
tal y como lo hacia tu conocimiento,
sabias de todo, menos amarme,
corresponderme, ayudarme y sostenerme,
el cimiento de mi cordura se expande en desconocimiento y en desconfianza,
en tristeza por tu ida, por tus ganas de volver,
esas ganas que son nulas, las mías son positivas,
no hay punto medio entre los dos.
solo existen los recuerdos, y el deseo,
el deseo de verte volver, y olvidarme de ti.