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Las reliquias de la creación

Don_Jota
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Capitulo II "El despertar de la destrucción"

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Capitulo II "El despertar de la destrucción"

 

Kaelia se encontraba en el centro de la sala de preparación, un espacio amplio y lleno de runas antiguas que brillaban con una energía mística.

 

A su alrededor, sus compañeros se movían rápidamente, ajustando los dispositivos y asegurándose de que el portal temporal estuviera listo para el viaje.

 

Lia: "Todo está listo. El portal está calibrado para el viaje, ya es hora, esperemos que llegues a una época mejor que esta, te deseo lo mejor en este viaje sin retorno, la esperanza de la humanidad está en tus manos, cuídate Kaelia.

 

Kaelia: "Lo sé, Lia. Y haré todo lo posible para asegurarnos de que tengamos un futuro mejor.

Con una última mirada de determinación, Kaelia se dirigió hacia el centro del círculo de runas, puso el libro en su bolso junto a las reliquias que serían quienes le darían el poder necesario para activar el portal.

 

Lia activó los controles, y una columna de luz comenzó a formarse, rodeándola.

 

El portal estaba completamente cargado de energía, mientras la sala se llenaba con un zumbido creciente.

 

Lia: "¡Preparada para el salto en tres, dos, uno... ahora!

 

"La luz se intensificó, cegando momentáneamente a todos en la sala.

 

Kaelia sintió cómo su cuerpo se desmaterializaba y era arrastrado a través del tiempo, una sensación vertiginosa que la hizo cerrar los ojos con fuerza, ya no había vuelta atrás.

 

Dejaba de ser la niña que soñaba con que todo fuera real y a bruscamente se convertía en un pilar fundamental de la existencia humana.

 

Nunca imagine posible que nos llevarías a esto.

 

Fue su último pensamiento antes de desmaterializarse por completo.

 

Es necesario remontarse unos años antes de todo esto…

 

En un tiempo pasado, existía una historia ancestral, sobre la existencia de unas reliquias con poderes mágicos, capaces de otorgar un poder inmenso a sus portadores.

 

Estas reliquias, dotadas de energías únicas, tenían la habilidad de complementarse entre ellas, formando un poder único, comparable solo con el de los dioses.

 

Aunque todos conocían esta historia, para la mayoría de la gente no era más que una leyenda, una historia entre tantas que existían. Pero para Darius, un joven ambicioso y soñador, no era solo una historia.

 

Dedico toda su infancia y juventud a buscar las supuestas reliquias.

 

La gente lo consideraba un loco y nadie lo apoyaba en su búsqueda, lo que lo convirtió en una persona muy solitaria.

 

Sin embargo, estaba tan convencido de la realidad de las reliquias que jamás se rindió.

La única persona a la que podía contarle sus supuestos logros y sus avances en la búsqueda era su hermana.

 

Ella lo apoyaba incondicionalmente y escuchaba todas sus aventuras con genuino interés.

Para su hermana, también era real y confiaba plenamente en todo lo que le contaba su hermano.

 

Una tarde, Darius llegó corriendo hacia ella con una expresión de emoción y triunfo.

Kaelia, Kaelia, mira lo que encontré.

 

Darius, jadeando por la carrera, sostenía unos planos antiguos y gastados.

¿Qué es hermano?, Son planos de las ruinas de la montaña Acru.

 

Ahí están las reliquias, puedo sentirlo.

 

Kaelia feliz de verlo tan entusiasmado, lo abrazó.

 

Entraron a la casa y se sentaron a la mesa, donde Darius extendió los planos. Sus ojos brillaban con una mezcla de esperanza y determinación mientras señalaba los detalles de las ruinas.

 

Mira, Kaelia, estas marcas aquí y aquí... coinciden con las descripciones en los textos antiguos.

 

Estoy seguro de que estamos a punto de encontrarlas.

 

Claro que si Darius ahora si encontraremos esas reliquias y demostrarás a todos que estaban equivocados y nos verán como héroes.

 

Descansa Kaelia, mañana será un día que jamás olvidarás, dijo Darius con la seguridad de que todo su esfuerzo al fin daría frutos.

 

Luego de dormir pocas horas y aunque aún no salía el sol, Darius y Kaelia ya iban rumbo a las ruinas en busca de las reliquias. El camino hacia la montaña Acru era largo y arduo, pero la determinación de Darius no flaqueaba.

 

Kaelia, aunque cansada, seguía adelante, confiando en el instinto de su hermano.

Horas de caminata y agotamiento fueron recompensadas cuando, a lo lejos, comenzaron a divisar las ruinas de un castillo tan antiguo como la existencia misma.

 

Nadie sabía cómo se había construido, pues solo se podía llegar escalando la montaña.

Mira, Kaelia, allí están las ruinas. Estamos más cerca de lo que nunca hemos estado.

Es impresionante Darius. Nadie ha visto este lugar en siglos.

 

Darius: Lo sé. Y dentro de esas ruinas, estoy seguro de que encontraremos las reliquias.

Con renovada energía, los dos hermanos continuaron su ascenso.

El aire se volvía más delgado y frío a medida que subían, pero nada podía detenerlos. Finalmente, al llegar a la entrada del castillo, se detuvieron para contemplar la majestuosidad del lugar.

 

Aquí estamos Kaelia. Este es el lugar donde todo cambiará. Entremos Darius, dijo Kaelia con mucha seguridad y esperanza. Vamos a encontrar esas reliquias y a demostrar que no eran solo una leyenda.

 

Con cuidado, comenzaron a explorar las ruinas, sus pasos resonando en el silencio de la antigua fortaleza. La emoción y el nerviosismo crecían a cada paso, pero Darius sabía que estaban cada vez más cerca de su sueño.

 

Luego de explorar por horas las ruinas, Darius y Kaelia sentían que caminaban en círculos y perdían la noción del espacio y del tiempo. Exhausto de tanto caminar, Darius se apoyó en una pared, notando que no era completamente pareja. Se ve bastante extraño este muro con esos relieves, comentó Kaelia, acercándose.

 

Al comenzar a tocar el muro con sus manos, Kaelia empezó a hundir las partes que sobresalían. Darius, intrigado, comenzó a hacer lo mismo.

 

De repente, la pared empezó a vibrar y emitir ruidos extraños. Asombrados, dieron unos pasos atrás y vieron cómo la pared, que no era una pared sino una puerta, se abrió por completo, revelando unas escaleras que descendían a un subterráneo. Bajaron con cautela por las escaleras oscuras, llegando a una antigua sala de rituales.

 

Las paredes estaban cubiertas de marcas y círculos extraños en el piso. En el centro, una mesa redonda de piedra negra sostenía las siete reliquias de la creación.

 

Asombrados, corrieron hacia ellas. No podían creer lo que veían. ¡Es real, es real!", gritaba Kaelia, sosteniendo una reliquia en sus manos, deslumbrada por la belleza que era para ellos estas reliquias. Darius, sin mostrar tanta emoción, se acercó a las reliquias y rápidamente tomó las otras seis, apretándolas con fuerza. Luego de apreciarlas por unos segundos, las volvieron a dejar en la mesa.

 

Kaelia preguntó, ¿Y ahora qué se supone que haremos con ellas? Deberíamos llevarlas al pueblo para que todos puedan verlas y así nos creerán y verán que no estabas loco.

 

Darius, gritando, le contestó, ¡Que piensen lo que quieran, pero el poder de las reliquias es solo mío! No lo pienso compartir con nadie.

 

Una vez que tenga todo este poder, acabaré con cada uno de los que se burlaron de mí.

 

Someteré este pueblo a mi mandato, y eso será solo el comienzo.

 

Kaelia, sin poder creer lo que escuchaba, veía cómo su hermano se transformaba en otra persona. El poder de las reliquias sacaba todo el odio y resentimiento de Darius, y eso la asustó muchísimo.

Kaelia se acercó a la mesa para tomar una reliquia, noto que además de estas, había un libro muy antiguo.

 

Darius, fuera de sí, al ver la acción de ella, corrió y la empujó con tanta fuerza que la tiró contra la mesa, haciendo que las reliquias cayeran al suelo.

 

Darius se abalanzó sobre una de las reliquias, la cual comenzó a transferir su energía a él.

 

Entre gritos, Darius experimentaba la sensación de poder corriendo por todo su cuerpo.

 

Kaelia, aún en shock, se dio cuenta de la transformación que Darius estaba experimentando.

 

Entendió que había cometido un gran error al haber ido a ese lugar. Sin pensarlo, tomó el libro y las cuatro reliquias que habían caído cerca de ella y corrió sin mirar atrás.

 

Darius, concentrado en toda la energía que sentía, no se dio cuenta de que Kaelia había salido huyendo del lugar.

 

Darius sabía que no todos podían ser portadores de las reliquias, pues era un riesgo mortal recibir tanto poder.

 

Sin embargo, su ambición no conocía límites.

 

Luego de recibir el poder de la reliquia, se dio cuenta que Kaelia no estaba y que solo tenía tres de las siete reliquias que el encontró, sin pensarlo tomó otra reliquia y logró asimilar el poder de las dos.

 

Aunque ningún cuerpo humano podía soportar tal cantidad de energía, él, de alguna manera, lo hizo.

 

Pero a un costo terrible: su cuerpo se deformó grotescamente, creciendo y retorciéndose para contener tanto poder, convirtiéndolo en un ser intimidante y monstruoso

 

Desde ese día, nada volvió a ser lo mismo para ellos, separaron sus rumbos y Kaelia durante mucho tiempo estuvo escondida y sola, con el miedo de que Darius la encontrara, la energía de las cuatro reliquias que poseía Kaelia se le aparecían en sueños y  la guiaron a personas que la ayudarán a convertirse en lo que es ahora.

 

La guardiana de las reliquias sagradas.

 

Y mientras todo esto sucedía en la vida de Kaelia, la de Darius tomó otro rumbo, consiguió mucho poder al recibir la energía de dos, de las tres reliquias que poseía.

Con tanto poder, desato el caos.

 

Los árboles que antes ofrecían sombra y refugio fueron talados, dejando atrás solo pequeños troncos muertos. Los ríos y arroyos que una vez corrían cristalinos ahora eran pozos de veneno, las playas antes llenas de vida marina, estaban desiertas y contaminadas.

 

Darius, que alguna vez fue una persona normal, siempre ambicionó el poder absoluto sin importar a quién o qué tuviera que destruir en su camino.

 

Cuando se autoproclamó amo de la ciudad, construyó su imperio sin piedad, erradicando la vegetación y exterminando cualquier forma de vida que se interpusiera en su camino.

 

El aire, alguna vez fresco y limpio, ahora estaba lleno de una niebla tóxica que sofocaba a cualquier ser viviente que se atreviera a respirar.

 

.En la sala principal de su oscuro palacio, Darius se encontraba apreciando las reliquias que ya había conseguido.

 

Sus ojos brillaban con una mezcla de satisfacción y avaricia mientras planeaba cómo conseguir las reliquias restantes y así completar su objetivo de convertirse en un ser supremo y dueño del mundo.

 

De repente, la puerta de la sala se abrió lentamente, y uno de sus sirvientes, Cerdric, con el rostro pálido y tembloroso, entró con cautela. Estaba aterrado de tener que hablar con Darius, sabiendo que la información que traía no sería bien recibida.

 

Cerdric (tartamudeando) "Mi... mi señor..."

 

Darius (molesto) dijo ¿Qué quieres? ¿Encontraste dónde están las reliquias que me faltan?

 

Cerdric dijo: Algo así, señor.

 

Darius tomaba aire mientras su ira aumentaba ¿Qué significa eso? ¡Habla!

 

Cerdric: Seguimos las reliquias faltantes por días, y cuando estábamos a punto de robarlas, vimos cuando Kaelia realizó un viaje en el tiempo... y se llevó con ella las cuatro reliquias que nos faltan, señor.

 

"El rostro de Darius se contorsionó aún más con furia, una mezcla de odio y desesperación en sus ojos. Con un rugido que resonó por todo el palacio, golpeó la mesa con tal fuerza que las reliquias que tenía en su posesión temblaron.

 

Darius (gritando) "¡Kaelia! Siempre interfiriendo en mis planes.

No importa en qué tiempo se esconda, la encontraré y recuperaré lo que es mío.

¡Prepara todo para un viaje en el tiempo inmediato!

 

Mi señor, realizar un viaje en el tiempo, no es tan sencillo, necesitaríamos una fuente de poder muy poderosa capaz de generar un portal para poder hacer un viaje de esa magnitud.

 

Ademas, no sabemos exactamente a qué momento en el futuro viajó Kaelia.

 

Darius, con odio reflejado en su rostro, miró a Cedric y dijo: Mi hermana tuvo que usar el poder de las reliquias para cargar el portal, toma. —entregándole la reliquia de la cual el aún no ha podido consumir su poder para que lo utilizaran de fuente de energía. —No hagas nada estúpido.--

 

Necesitaremos tiempo para calibrar el artefacto y obtener la información necesaria para realizar el viaje con precisión.

 

Está bien, comienza ya los preparativos. Debo viajar lo antes posible; no hay tiempo que perder.

 

Cedric asintió, sintiendo la urgencia en la voz de su señor.

 

Como ordene, mi señor. Haré todo lo posible para que el dispositivo esté listo cuanto antes.

 

Sin más palabras, Cedric se retiró apresuradamente para comenzar los preparativos, mientras Darius se quedaba contemplando el futuro incierto y la esperanza de reencontrarse con su hermana.

"Comienza la cuenta regresiva, Kaelia. No podrás esconderte de mí por siempre. Viajar en el tiempo no te ayudará. Porque una vez que tenga esas reliquias, el tiempo mismo me obedecerá", exclamó Darius.

Su carcajada estalló, resonando por las paredes y llenando el salón con su eco cruel. En su mente, solo una obsesión lo consumía: volver a ver a su hermana.

Thoughts

  • cuento77

    Pobre Cerdric 😅

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  • Amortes22

    Interesante historia, la hermandad y sus riesgos... @Don_Jota Las reliquias tienen poder de manejar el tiempo Chronos. Que paso con Xander??

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  • NicolasBravo

    Desde que Darius agarró las otras seis reliquias de golpe ya sabía que ese pata no iba a compartir nada, bro.

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  • Ovid

    Darius dandole a Cerdric la reliquia que todavia no ha podido absorber, para cargar el portal, me suena a error que va a pagar caro. Apuesto a que esa reliquia termina del lado de Kaelia en el otro tiempo, igual que las cuatro que la guiaban en sueños. Tengo muchas ganas de ver el reencuentro de los dos hermanos despues de tantos años.

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  • LauraLetras

    Me quedé con Darius al final. Todo el capítulo lo muestra talando árboles y envenenando ríos, y en la última línea lo único que lo consume es volver a ver a su hermana. Eso me hizo releer la primera escena distinto. Apuesto a que Kaelia también huía de haber sido la única que le creyó desde niña, y él lo sabe, por eso la persigue a otra época en vez de mandar a Cerdric. ¿Darius sabe qué dice el libro antiguo que ella se llevó?

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