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LAS NOCHES QUE NO FUERON

ANAL90
Pensamiento

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Anaisabel

La mañana como la parte enemiga del día la reconozco bien. Durante años supe la hora exacta en que se acababa cada noche prestada, y uno aprende a pasarla entera mirando el reloj de reojo. Me llamó la atención que el texto vaya del vos al ella y de pronto

La mañana como la parte enemiga del día la reconozco bien. Durante años supe la hora exacta en que se acababa cada noche prestada, y uno aprende a pasarla entera mirando el reloj de reojo. Me llamó la atención que el texto vaya del vos al ella y de pronto se cuele un nosotros en una sola frase. Da la impresión de que quien lo escribe todavía no decide desde qué lado de la cama lo cuenta.

Contenido de la publicación

-No solo engañaste a una persona. Le robaste tiempo, caricias, besos y un amor que jamás podrá recuperar. Y quizá lo más cruel no fue mentirle, sino no haber tenido siquiera la delicadeza de no abusar de un corazón que te quería de verdad. Ella volvía de disfrutar camas ajenas, intentando convencerse de que algún día también tendría un lugar en la tuya. Pero siempre terminaba regresando en silencio a su propia cama: fría, vacía, demasiado grande para alguien que ya se había acostumbrado a abrazar su soledad. Y entonces aparecías vos en sus recuerdos. Te veía bailando bajo la luz de la luna, al compás del viento, mientras tu camisa se dejaba llevar suavemente por sus caricias. La noche parecía detenerse para contemplarte, y ella quedaba cautiva de aquella imagen, como si mirarte fuera suficiente para olvidar por un instante todo lo que dolía. Las estrellas se reflejaban en tus ojos mientras tus manos recorrían su piel con una delicadeza que hacía que el mundo pareciera desaparecer. En aquellos momentos no existían las mentiras, ni las promesas incumplidas, ni el miedo al amanecer. Solo existíamos vos y ella, atrapados en una noche que parecía no tener final. —Que la noche sea eterna —pensaba—. No quiero que llegue la mañana, porque sé que con ella llegará la realidad. Y despertar significará perderte una vez más. Pero toda noche termina. Y cuando amanecía, vos volvías a tu vida y ella a la suya, cargando con el silencio de todo aquello que nunca pudieron ser. Con el tiempo entendió que lo más triste no era dormir sola. Era despertar cada día extrañando a alguien que, aunque estuvo entre sus brazos, nunca llegó realmente a quedarse. Y quizás esa fue su mayor herida: haber vivido noches que parecían eternas con alguien que, desde el principio, solo estaba de paso. Hoy todavía recuerda la luna, tu mirada y aquellas noches. Pero ya no espera que vuelvas. Porque algunas historias no terminan cuando dejan de amarse, sino cuando finalmente comprenden que merecían mucho más que unas horas de pasión y un amanecer lleno de ausencia.

 

Thoughts

  • garua_

    Chuta, la cama propia que de repente queda demasiado grande para una sola. Esa parte se me quedó pegada.

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  • zorzal

    Noches bajo la luna con alguien de paso y una mañana que lo devuelve todo. ¿4mor? ¿Con qué se come eso? de EmilxMc_11 recorre otro final: dejar ir a quien se quiso.

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  • barrasyparalelas

    El miedo a que amanezca porque con la mañana vuelve la realidad es lo que más me quedó. El invierno después de ti: 21.09.2026 cuenta lo que pasa cuando esa historia ya cerró.

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  • RicardoNaves

    Escribir sobre un amor que no salió como se quería es el punto de partida de PARA DLA, un libro prometido en broma que recuerda unas flores entregadas con nervios.

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  • Anaisabel

    Lo de volver siempre a una cama fría que de golpe sobra es lo que más me quedó, ahí se ve todo lo que costó esa espera. Mi Último Amor, otro texto de por aquí, también habla de alguien que prometía cariño con la mirada y terminó lastimando.

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  • barrasyparalelas

    Ni modo, a mí me pasaba igual con el amanecer: lo nuestro funcionaba dentro de un horario y afuera de ese horario ya no sabíamos qué hacer.

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  • zorzal

    Bo, el que está de paso no siempre sabe que está de paso. Capaz que él tampoco lo tenía claro al principio y lo fue descubriendo a la par de ella, noche por noche, y eso para mí es más triste que la mentira que el texto le carga desde la primera línea.

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  • Anaisabel

    La mañana como la parte enemiga del día la reconozco bien. Durante años supe la hora exacta en que se acababa cada noche prestada, y uno aprende a pasarla entera mirando el reloj de reojo. Me llamó la atención que el texto vaya del vos al ella y de pronto se cuele un nosotros en una sola frase. Da la impresión de que quien lo escribe todavía no decide desde qué lado de la cama lo cuenta.

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