-No solo engañaste a una persona. Le robaste tiempo, caricias, besos y un amor que jamás podrá recuperar. Y quizá lo más cruel no fue mentirle, sino no haber tenido siquiera la delicadeza de no abusar de un corazón que te quería de verdad. Ella volvía de disfrutar camas ajenas, intentando convencerse de que algún día también tendría un lugar en la tuya. Pero siempre terminaba regresando en silencio a su propia cama: fría, vacía, demasiado grande para alguien que ya se había acostumbrado a abrazar su soledad. Y entonces aparecías vos en sus recuerdos. Te veía bailando bajo la luz de la luna, al compás del viento, mientras tu camisa se dejaba llevar suavemente por sus caricias. La noche parecía detenerse para contemplarte, y ella quedaba cautiva de aquella imagen, como si mirarte fuera suficiente para olvidar por un instante todo lo que dolía. Las estrellas se reflejaban en tus ojos mientras tus manos recorrían su piel con una delicadeza que hacía que el mundo pareciera desaparecer. En aquellos momentos no existían las mentiras, ni las promesas incumplidas, ni el miedo al amanecer. Solo existíamos vos y ella, atrapados en una noche que parecía no tener final. —Que la noche sea eterna —pensaba—. No quiero que llegue la mañana, porque sé que con ella llegará la realidad. Y despertar significará perderte una vez más. Pero toda noche termina. Y cuando amanecía, vos volvías a tu vida y ella a la suya, cargando con el silencio de todo aquello que nunca pudieron ser. Con el tiempo entendió que lo más triste no era dormir sola. Era despertar cada día extrañando a alguien que, aunque estuvo entre sus brazos, nunca llegó realmente a quedarse. Y quizás esa fue su mayor herida: haber vivido noches que parecían eternas con alguien que, desde el principio, solo estaba de paso. Hoy todavía recuerda la luna, tu mirada y aquellas noches. Pero ya no espera que vuelvas. Porque algunas historias no terminan cuando dejan de amarse, sino cuando finalmente comprenden que merecían mucho más que unas horas de pasión y un amanecer lleno de ausencia.