La Soberbia frente a la Fe
Del "Yo Puedo" al "Dios Hace": El camino de la verdadera libertad.
Habcuc 2 4
4He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
La primer parte, se podría aplicar a cualquier persona que confía en si misma,el famoso yo lo puedo, yo lo hago, siempre pude y yo yo yo yo, el "yo puedo" se vuelve peligroso cuando sacamos a Dios de la ecuación, la soberbia busca el control, pero la fe acepta la voluntad divina.
Esa Fe de la que habla Habacuc no es solo un sentimiento, sino una fidelidad constante. No hace que la tormenta desaparezca, pero evita que el barco se hunda.
Seamos pacientes y tengamos Fe ante la revelación del plan de Dios, todo lo que hacemos, es por Fe, la salvación es por gracia, el cristiano debe vivir por fe, es una fe que siempre confía en Dios, y se aferra a sus promesas, aun en los momentos mas oscuros de nuestra vida, sal y vive por Fe, la soberbia es una carga pesada, pero la fe es el motor que nos permite caminar livianos.
Hebreos 10
38Mas el justo vivirá por fe;Y si retrocediere, no agradará a mi alma.
39Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.
2 timoteo 1:7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio
Estos versículos llaman al creyente a abordar con valentía, el poder del Evangelio y la seguridad en la fe.
Con la capacidad para cumplir la misión, no con nuestra fuerza de voluntad, sino del Espíritu Santo, con la motivación correcta, para servir sin egoísmo.
La espera no es tiempo perdido, es tiempo de preparación. Dios usa el silencio no para ignorarnos, sino para purificar nuestra motivación y quitarnos ese "yo" que quiere el control. nuestra seguridad no depende de que la tormenta cese, sino de quién es el Capitán del barco.
Para cerrar
Un ejemplo extraordinario es el de Naamán, el general sirio (2 Reyes 5). Su historia ilustra perfectamente cómo la soberbia casi le roba el milagro, y cómo la fe humilde lo restauró.
Aquí vemos el choque entre el "yo" y la fe:
1. El "Yo" herido (La Soberbia): Naamán era un hombre importante, valiente y orgulloso, pero tenía lepra. Cuando el profeta Eliseo le mandó simplemente a lavarse siete veces en el río Jordán, Naamán se enojó. Él esperaba un espectáculo, que el profeta saliera y "moviera su mano". Su soberbia decía: "¿No son los ríos de Damasco mejores que todas las aguas de Israel?".
2. La rendición (El quiebre del Ego): Su sanidad no dependía de su rango militar ni de sus riquezas, sino de su obediencia. Tuvo que bajarse del caballo, quitarse la armadura (símbolo de su fuerza) y mostrar su lepra (su debilidad). Al final, escuchó el consejo de sus criados y se humilló.
3. La recompensa de la Fe: Al zambullirse por séptima vez, su carne se volvió como la de un niño. No fue el agua del Jordán la que lo sanó, sino su fidelidad a la palabra de Dios por encima de su propio juicio.
La lección para nosotros:
A veces, Dios nos pide cosas sencillas o nos hace esperar en lugares que no nos gustan para ver si estamos dispuestos a soltar el control. Como Naamán, cuando soltamos el "yo pensaba que..." y aceptamos el "Dios dijo que...", caminamos livianos y renovados.