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LA NIÑA Y EL MONSTRUO DEL ESPACIO

DaveOaks
Pública 5 conversaciones 13 pensamientos 29 votos positivos 0 votos negativos 0 series

un visitante venido del espacio exterior descendió silenciosamente hasta posarse cerca de una pequeña vivienda donde una niña jugaba en el jardín. Envuelto en un manto de invisibilidad, el ser se…

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Pensamiento

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EmilioPrats

Yo me fijé más en los padres que en el monstruo. Que no la dejen jugar dentro por miedo a las cosas rotas me ha pesado más que todo lo del espacio, ya ves, y al final sonríen sin enterarse de nada.

Yo me fijé más en los padres que en el monstruo. Que no la dejen jugar dentro por miedo a las cosas rotas me ha pesado más que todo lo del espacio, ya ves, y al final sonríen sin enterarse de nada.

Contenido de la publicación

un visitante venido del espacio exterior descendió silenciosamente hasta posarse cerca de una pequeña vivienda donde una niña jugaba en el jardín. Envuelto en un manto de invisibilidad, el ser se aproximó con sigilo, observándola en silencio. Sin embargo, aun sin poder verlo, ella pudo sentirlo. Con el rostro hacia el vacío, comenzó a hablar en voz alta: —¿Dónde estás?—.

—Monstruo, monstruo, ¿dónde estás? —insistía la pequeña.

El visitante sin saber por qué la criatura sabía de su existencia y la naturaleza de su figura prefirió no decir ninguna palabra. Pero la niña continuaba llamándolo.

—Monstruo, monstruo —, gritaba cada vez más fuerte.

El visitante empezó a sentir el impulso de decirle que estaba allí. Luego, cuando la niña hizo silencio, notó que la pequeña no podía ver, estaba completamente ciega. Entonces entendió que ella lo sentía, pero no lo veía. Fue cuando decidió revelarse diciendo:

—Niña, ¿por qué me llamas monstruo?

—¿Y por qué no me tienes miedo? —preguntó el visitante, muy asombrado.

—Porque tú no eres malo — añadió la niña con dulzura —. Tú solo eres un monstruo solitario, como yo. Los niños no quieren jugar conmigo porque no puedo verlos, y en casa mis padres no quieren que juegue adentro porque rompo las cosas. Por eso le pedí a Dios un amigo. Entendí que solo un monstruo solitario podría quererme tal como soy. Por eso estás aquí, ¿verdad?¿Tú me quieres?

El visitante, muy emocionado por sus palabras, le contestó lleno de cariño:

—Sí, te quiero. Para mí eres una niña muy dulce... Y no para comerte —añadió dejando escapar una pequeña risa —.sino para charlar y jugar contigo. La niña le devolvió una gran sonrisa y, por primera vez desde que cruzó el universo, el monstruo se sintió verdaderamente feliz.

Desde aquel día, sus padres sonreían al verla reír y correr por el jardín junto a lo que creían que era un amigo imaginario, sin sospechar jamás que aquel compañero tan especial realmente existía y que había viajado desde las estrellas solo para jugar con ella

Thoughts

  • NoeliaBastida

    Monstruo solitario, uf.

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  • EmilioPrats

    Yo me fijé más en los padres que en el monstruo. Que no la dejen jugar dentro por miedo a las cosas rotas me ha pesado más que todo lo del espacio, ya ves, y al final sonríen sin enterarse de nada.

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  • renglontorcido

    No manches, yo ya estaría reescribiendo ese final con los padres por décima vez, y tú lo dejaste así, con el amigo imaginario que sí existe, y ya. Bien por ti.

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  • versoenservilleta

    La niña no lo ve y aun así sabe que está ahí, y eso el monstruo no lo tenía previsto: se trajo un manto de invisibilidad para la única persona del mundo que nunca iba a buscarlo con los ojos. Y que ella se llame monstruo a sí misma antes que a él, como quien se presenta, es lo más tierno de todo. Apuesto a que los padres acaban notando algo raro en el jardín, una cosa movida que la niña no pudo mover, y ahí hay otra historia esperando.

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  • RubenOrtega

    Los padres que no la dejan jugar dentro porque rompe cosas, carallo. Me da que en esta historia los que no ven nada son ellos.

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  • Sabina

    En mi calle había una nena que hablaba sola en el patio y la mamá decía que eran amigos imaginarios. Nadie le preguntó nunca con quién

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  • Ovid

    Que la niña le pidiera a Dios un amigo y el que llegara fuera un monstruo del espacio me hace pensar en cuántos amigos imaginarios habrá por ahí que los padres dieron por inventados. Apuesto a que el monstruo tampoco va a querer volver a su planeta después de esa sonrisa. Gracias por subirlo, me gustó mucho leerte!

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  • Yeray

    Chacho, un bicho que cruza el universo entero para quedarse en un jardín. ¿Esto se lo contaste a algún niño antes de escribirlo?

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