INVENTARIO DE LO QUE FUIMOS
No sé si te das cuenta,
pero el amor no es un incendio,
es la ceniza que queda cuando el fuego decide que ya ha quemado todo lo que tenía que salvar.
Te guardo en ese cajón donde escondo los lunes fríos,
los nombres que me niegan el sueño
y todas esas preguntas
que se quedaron atrapadas en la garganta
la noche que decidimos que el silencio
era la forma más elegante de hacernos daño
.
Ahora,
si cierro los ojos,
todavía te escucho tropezar con mis miedos
y, aunque me duele admitirlo,
la parte más bonita de este naufragio
fue aprender que, incluso roto,
mi cuerpo sigue sabiendo el camino de vuelta a casa.
Incluso cuando la casa ya no existe.