Acicalada entre el derrumbe caótico
Que desalineaba trazo cualquiera,
Emergía la incertidumbre en el pórtico
Que acentuaba en lucidez la quimera
De mi agonía, aquella ruin penumbra
Se hospedaba en mi, y la vórtice
De cada cadejo esquivaba su sombra
Fortuita sin lograr evadir aquel índice
Que ordenaba altivo sin ser intuitivo
Cada fragmento de mi, para despojar
Con algarabía el cielo, el sol furtivo,
La tierra que guarece el germen al forjar
El fuego que extingue mis recuerdos,
Entre las cenizas trasmuta mi pensar
Recrea mi pupila la lluvia, como heraldo
Del sollozar constante sin poder cesar…