Sos como un diamante,
una gema preciosa
que solo se mira de lejos,
sin tocar.
Así me siento yo:
como en un museo,
mirando algo que nunca será mío.
Se me eriza la piel
cuando hablas
con otra chica
que no soy yo.
Pero lo único que puedo hacer
es coserme los labios
con un hilo muy finito
y observar,
porque ese siempre será mi papel:
ser el personaje secundario
en una historia de amor
que no me pertenece