Comparto la tristeza por cada vida inocente perdida.
Pero también creo que cualquier reflexión honesta debe reconocer el sufrimiento de ambos pueblos. Condenar la muerte de civiles palestinos no exige justificar el terrorismo de Hamás, así como condenar el terrorismo no exige ignorar el dolor de la población civil en Gaza.
La paz comienza cuando dejamos de medir el valor de una vida según el bando al que pertenece.
