De todo el pleito en el ágora me quedo con el estudiante parado en la plaza, mirando por dónde se fue el poeta.
Hybris (Titulo pendiente) parte 15
Pensamiento
De todo el pleito en el ágora me quedo con el estudiante parado en la plaza, mirando por dónde se fue el poeta.
Contenido de la publicación
En medió de la plaza de Atenas una figura paternal era rodeada por una muchedumbre atenta en su mayoría jóvenes Patricios y pretores aspirantes al senado lo escuchaban con atención.
Orador —De verdad les digo que nada existe, porque de algo existir debe ser eterno y como nada de la naturaleza presenta esas cualidades por resultado obvio no es real ni eterno, si lo que existe es eterno al ser humano no lo podría conocer, y al no ser conocido queda descartado de la mente ;nuestro lenguaje es modificable lo que una vez significó Helenos ahora significa otra cosa , en el mito Heleno fundó nuestra estirpe pero también fue greco, si ambos fundaron Grecia alguno de los dos es falso por ende ambas cosas al ser falsas jamás existieron.
Poeta —Cuidado con caer en manos de un escéptico, para ellos el dinero es lo único real que se consiguen negando cualquier cosa.
Orador —Dime viajero a que te dedicas a desprestigiar a personas?
Poeta—Para eso ya estás tú.
La muchedumbre queda atónita por la respuesta.
Orador —Dinos entonces tu profesión, si tanto deseas ser el centro de atención y robar a mi público.
Poeta —Mi oficio para muchos es innecesario pero no tanto como el de un escéptico yo creo en el espíritu humano, ustedes no creen en su discurso a menos que ganen dinero de ello, soy orferero de mitos, escriba de tragedias poeta .
Orador —Para ti la verdad está en el alma del ser humano, tu búsqueda de la belleza es el pathos, tu verdad es que el ser humano es un conglomerado de virtudes y vicios que chocan entre si, tus escritos terminan siempre en tragedia para sus personajes y a eso llamas tu verdad¿Crees que mis oyentes necesitan sufrir más que la pobreza de sus bolsillos? ¿Crees que los esclavos y los indigentes quieren ir a ver obras donde se sufre y al salir saber que su realidad no cambia?
Poeta —Yo capturó el espíritu de la humanidad, las tragedias són anteriores a mi nacimiento, no postulo que la verdad de todos sea ella.
Orador —Precisamente yo invito al debate a la argumentación y a la búsqueda de verdades , al negar tu tragedia se puede buscar los campos elíseos de la memoria.
Poeta —Si nada es verdad y todo es verdad, para que la gente vienen a escucharte solo es una perdida de tiempo.
Orador —La verdad de Grecia está siendo arrebatada por lo incognisible se aleja de lo humano y lo real, está en lugares superiores al ser , la retórica busca mover el centro de la verdad para que cada uno elija su verdad .
Poeta —La existencia de múltiples verdades condenó a Grecia a la guerra, los escépticos al dudar de todo solo hacen que cada loco cree que puede por la espada ejercer su verdad .
Orador —Incluso sin nuestra labor los reyes ya hacían ese labor .
Poeta —Su labor solo es acelerar el caos en el orden.
Orador — A lo que tú Llamas caos yo lo llamo libertad, Poeta. Acusas a la retórica de armar la mano del tirano, pero olvidas que la espada del tirano siempre ha estado afilada muchísimo antes. Lo único que hacemos nosotros es darle al ciudadano común un escudo de palabras para defenderse de la tirana verdad de los gobernantes. Si la verdad es una sola, como pretendes, entonces pertenece a quien tenga el poder de dictarla. Un solo rey, una sola ley, un solo Dios... una sola tiranía. Al fragmentar la verdad en mil piezas, le quitamos el monopolio de la justicia a los déspotas líderes, el arte de la oratorio es el arte de persuadir.
Poeta —No confundas el monopolio con el fundamento —replicó el Poeta, sin dar un paso atrás—. Al fragmentar la verdad, no debilitas al tirano; debilitas el suelo que pisamos los mortales. Si no hay nada justo en sí mismo, si la justicia es solo lo que el mejor postor pueda argumentar esta mañana en el Ágora, entonces el concepto mismo de justicia muere. Y cuando muere la justicia, el ciudadano no usa tus palabras como escudo; usa el cinismo como armadura y el sismo social destruye los cimientos de la polis.
Un murmullo recorrió a los jóvenes. Un estudiante de leyes, de ropas costosas y ojos febriles, dio un paso al frente interrumpiendo el debate.
Estudiante —¡Orador! Si el Poeta tiene razón, y tus argumentos solo nos llevan a dudar de todo por dinero... ¿para qué estudiamos contigo? ¿Para ser mercenarios de la palabra? Pero tú, Poeta... si solo nos ofreces ver el dolor de nuestros propios vicios reflejados en el escenario, ¿qué esperanza nos queda al salir del teatro? Ambos nos dejan vacíos.
El Orador guardó silencio, sopesando cuál de sus técnicas argumentativas restauraría su control sobre la muchedumbre. Pero fue el Poeta quien habló primero, su voz descendiendo a un tono humano, despojado de toda altivez académica.
Poeta —El teatro no los deja vacíos, joven. El cinismo de la duda absoluta sí. La tragedia no se inventó para regodearse en el dolor ajeno ni de disfrutar de la flagelación, sino para la catarsis del espíritu. Cuando ves a un rey caer por su propia soberbia, o a un héroe destruido por el destino, sufres con ellos, sí, pero al salir a la luz del sol, experimentas un milagro: tu alma se ha limpiado a través de la compasión y el temor del otro. Te das cuenta de que, a pesar de tus vicios, compartes un espíritu con el resto de los hombres. El mito no te da una respuesta política; te recuerda que estás vivo y que no estás solo en tu sufrimiento, si alguna vez has sufrido la tragedia te tranquiliza que no estás solo en tu sufrimiento.
El Orador soltó una carcajada seca, aunque sus ojos permanecían fríos.
Orador —Bellas palabras para un mendigo del arte. Pero la compasión no paga el trigo que viene de Egipto, ni redacta los tratados de paz con Esparta. La realidad se mueve con leyes de bronce, Poeta. Mientras tú te jactas de purificas almas en la penumbra del teatro, nosotros gobernamos el mundo real en la plaza pública.
Poeta —Gobernables hasta que el tejido que nos une se rompa por completo —sentenció el Poeta.Sigue vendiendo tus espejismos de verdades múltiples, Orador. Pero recuerda esto: cuando los hombres ya no crean en ningún mito que los una, cuando miren a su vecino y solo vean a un rival con una verdad distinta con la que pelear... tus discursos ya no tendrán público y cada persona buscará persuadir al otro de su verdad y al final al no existir nada tampoco tu oficio importara, pero lo que menos importa es eso, lo importante es que la verdad se haga presente y escuchar a un sofista es perder El Alma. Porque ya no habrá una Atenas que los escuche.
El Poeta dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el laberinto de callejuelas. El Orador intentó retomar su discurso, alzando la voz para llamar la atención de sus pupilos, pero el hechizo se había roto. Los jóvenes aspirantes al Senado ya no lo miraban con la misma devoción; algunos discutían entre sí en voz baja, y el estudiante que había interrumpido se quedó de pie en medio de la plaza, mirando el camino por donde el tejedor de historias acababa de desaparecer.
POETA —Hay un espíritu en cada era de la humanidad y no es ilusorio, es el espíritu orgánico del ser humano que nace por necesidad poetica, Los oradores intercambian el discurso por dinero y la búsqueda de cargos políticos, su retórica no busca la verdad busca el convencer de su verdad incluso crearon premisas para ello, pero si su maxima es una ley absoluta, no sería paradoja que en la negación crearon una afirmación, su oficio solo es el de ser embaucadores , yo invito a escuchar al espíritu humano no a negar la verdad.
Thoughts
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PermalinkDe todo el pleito en el ágora me quedo con el estudiante parado en la plaza, mirando por dónde se fue el poeta.
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PermalinkDespués de Hipatia y sus matemáticas, al Poeta le toca toparse con un sofista. Lo que dice el Orador al principio, que nada existe y que si existiera no se podría conocer, es casi al pie de la letra lo de Gorgias, y el Poeta le contesta desde la tragedia.
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