Píntame el bosque,
que se estremece con la brisa del verano,
para que pueda desnudarme y sumergirme en verde claro.
Corre a mi lado,
sin asegurar nada tomando mi mano,
que agonicen las plegarias, volviéndose hojas de otoño.
Andaré envuelta si quieres,
en los reflejos del sol de la mañana,
cuando me sienta abrazada.
Y si se quema la hierba seca,
sopla conmigo para que desaparezca,
lo que vivimos antes de reconocernos.
Píntame el bosque... sí, de colores nuevos