Hoy es tu natalicio. Fuiste un gran defensor de tu patria, naciste en Manila capital de Filipinas y pereciste en una patio por orden de Emilio Aguinaldo, primer presidente de Filipinas. Toda historia es semejante a la crónica de otro país. Hay Héroes olvidados y traicionados, y hay presidentes ladrones y traidores. El Heneral Luna defendió a su país de los colonos yankees en la guerra Filipino-americana a muerte y los echó fuera. Haría lo mismo contra Japón cuando colonizó Filipinas en 1903. Ni los disparos, ni las apuñaladas te pudieron doblegar.
Si Leoncio Prado independizara Filipinas, nunca hubiéramos escuchado de Antonio Luna. Honor, gloria y lealtad Bravo Heneral.