Me sentí tan pequeña en un rincón..
Sentí la inmensidad de la nada..
Caí tantas veces, que ya no me quedan fuerzas para levantar mis piernas entumecidas..me arrastro...para intentar abrir una puerta..pero solo hay paredes vacias...
La lluvia ya no moja como antes, ya no apuro el paso, me bajo antes, dilatando tocar nuevamente la puerta...
Cada son de ese piano es como un martillazo en mi corazón..y la verdad ya estoy cansada de acarraear estos huesos quebrantables, y ahi suenan esas campanas..recordandome...mi frágilidad.