El final con la luz colándose por las astillas me dejó mejor sabor que todo lo anterior. Se vuelve a armar con lo mismo que se rompió.
FACIL AL TACTO Como una taza de porcelana fina que se…
Pensamiento
El final con la luz colándose por las astillas me dejó mejor sabor que todo lo anterior. Se vuelve a armar con lo mismo que se rompió.
Contenido de la publicación
FACIL AL TACTO
Como una taza de porcelana fina
que se rinde ante el más leve descuido,
así camino por la línea delgada,
con el alma expuesta y el pecho vencido.
No hacen falta tormentas ni derrumbes,
ni palabras que golpeen como rocas;
basta un susurro frío en la mañana,
o el roce torpe de unas manos
Me rompo fácil, en silencio, en piezas,
un mapa de grietas que nadie nota,
tratando de encajar lo que se cae,
remendando la cordura que se agota.
Pero en cada astilla que queda suelta,
en este cristal que el viento desafía,
se filtra la luz que cruza la sombra,
volviendo a armar la frágil vida mía.
Thoughts
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PermalinkPor la taza de porcelana del principio, esto suena a fragilidad de todos los días: un comentario frío en la mañana, un roce torpe, y la grieta se queda ahí sin que nadie la vea.
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PermalinkEl mapa de grietas que nadie nota me quedó dando vueltas. Da la impresión de que el poema va juntando las piezas mientras se escribe, y la última estrofa es ese remiendo ya hecho. Siempre me ha gustado el kintsugi japonés, que arregla la cerámica rota con oro y deja la grieta a la vista: tu taza de porcelana iría por ahí.
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PermalinkEl final con la luz colándose por las astillas me dejó mejor sabor que todo lo anterior. Se vuelve a armar con lo mismo que se rompió.
FACIL AL TACTO Como una taza de porcelana fina que se rinde ante el más leve descuido, así camino por la línea delgada, con el alma expuesta y el pecho vencido. No hacen falta tormentas ni derrumbes, ni palabras que golpeen como rocas; basta un susurro frío en la mañana, o el roce torpe de unas manos Me rompo fácil, en silencio, en piezas, un mapa de grietas que nadie nota, tratando de encajar lo que se cae, remendando la cordura que se agota. Pero en cada astilla que queda suelta, en este…