FACIL AL TACTO
Como una taza de porcelana fina
que se rinde ante el más leve descuido,
así camino por la línea delgada,
con el alma expuesta y el pecho vencido.
No hacen falta tormentas ni derrumbes,
ni palabras que golpeen como rocas;
basta un susurro frío en la mañana,
o el roce torpe de unas manos
Me rompo fácil, en silencio, en piezas,
un mapa de grietas que nadie nota,
tratando de encajar lo que se cae,
remendando la cordura que se agota.
Pero en cada astilla que queda suelta,
en este cristal que el viento desafía,
se filtra la luz que cruza la sombra,
volviendo a armar la frágil vida mía.