Cómo le haces para herirme?
¿Cómo haces para hacerme sufrir?
Dime... Por favor, dime: ¿qué hago para ganar tu favor?, ¿qué necesito para matar mi dolor?, ¿cuántos ruegos más debo sacar desde el corazón?
Mujer cruel, soy un alma en pena que vaga en las penumbras de tu vida, al parecer. Un recuerdo borroso e insignificante que lucha por un puesto en tu corazón; un estorbo que solo causa decepción.
Mujer vil, ¿por qué finges interés?, ¿por qué vuelcas sobre mí tus penurias? Conocedora dices ser, pero es lo más falso que ha de haber. Me caigo, me levanto, ignoro el dolor y sigo aguantando, porque, a pesar de todo, no puedo dejar tu lado. Me digo: «Seguro la está pasando mal; tal vez, si hablo de más, la haré rabiar». Lo sorprendente es cómo me encuentro buscando las fallas en mí, cuando yo solo quiero ser tu orgullo.
Mujer ignorante, no sabes del dolor que en mí causaste... o finges no saberlo. Te suplico: ¡acaba con esto!, ¡haz que sea el primero y el último en pasar por esto!
Dirán de mí: «Qué estúpido fue su sufrimiento».