Está bien intentar, acertar o fallar.
Está bien equivocarse, pero no normalizar si eso te está dañando o lastima a alguien.
Está bien arriesgar de nuevo en una relación a pesar que tuviste malas experiencias anteriormente.
Está bien sentirse triste si algo no resultó.
Está bien, pero observas, reflexionas, mejoras y aprendes.