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Episodio 7 — Descanso Sensible Spoiler

Sreggin
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—Discúlpeme.

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O sea, ¿Damián ya lleva la cuenta de cuántas vueltas van? Porque ese cierre suena a que son un montón.

O sea, ¿Damián ya lleva la cuenta de cuántas vueltas van? Porque ese cierre suena a que son un montón.

Contenido de la publicación

—Discúlpeme.

Dice Damián con una sonrisa al hombre encapuchado en cuanto pasa a su lado.

—¿Qué quieres?

Responde con un poco de irritación.

—Tengo entendido que usted perdió su trabajo. Es por eso que estamos dispuestos a ofrecerle uno. No nos importa que usted sea un vacío.

—No estoy interesado en drogas ni nada de eso, niño, así que mejor…

Damián lo interrumpe.

—No es eso. Tengo entendido que está tan desesperado como para asaltar una tienda o…

La voz de Damián adquiere un tono más oscuro y pesado.

—Una farmacia. ¿Me equivoco?

—¿Cómo es que…?

Dice el hombre, un poco asustado, antes de que Damián lo interrumpa de nuevo.

—Eso no importa ahora. ¿Qué dices? ¿Estarías dispuesto a acompañarme?

Damián se para recto, alejándose de la pared.

—Antes de responder, dime: ¿por qué contratarían a un vacío y por qué alguien como yo?

—Porque no nos importa. Yo también soy un vacío, al igual que tú. Aún no he descubierto mi habilidad.

Dice Damián de manera calmada.

—Entiendo. ¿Qué tengo que hacer?

—Ven conmigo, no estamos muy lejos del lugar.

—Primero respóndeme algo. ¿Por qué confiaría en ti?

—¿Tienes otra opción?

Luego de soltar un suspiro, el hombre, sin más opciones, decide seguirlo. Durante aproximadamente cinco minutos, ambos caminan en silencio.

—¿Cuál es tu nombre?

—Damián. ¿Y tú?

—Me llamo Hernán.

—Un gusto, Hernán. Ya casi llegamos.

Dice Damián mientras caminan hacia la OCP. Al cabo de unos minutos, ambos se encuentran parados fuera de la imponente estructura de metal desgastado.

—¿Aquí? Parece un almacén abandonado.

Sin decir nada, Damián golpea la puerta, siendo recibido por el portero, el cual se sorprende al verlo.

—Juraría que ya te había visto aquí hoy, niño, y no reconozco al hombre detrás tuyo.

—Viene por trabajo.

—Ja.

Reacciona con cierta ironía el portero.

—¿Ahora eres reclutador? Pasa, no es mi problema.

—Gracias.

Ambos entran ante la mirada constante del portero, aún sorprendido por la audacia del joven al traer a un extraño aquí. Luego de eso, ambos caminan hasta la recepción, mientras que Hernán mira alrededor como un niño que acaba de entrar a un parque de atracciones. Al llegar al mostrador, Damián se acerca al hombre con quien había entablado conversación anteriormente.

—Aquí está.

Dice Damián con cierta emoción.

—Entiendo. Ven aquí. Te explicaré un par de cosas y resolveremos el tema del trabajo y la paga luego de que me respondas una pregunta.

—Entiendo, señor.

Dice Hernán mientras Damián los deja hablar para retirarse del lugar. Damián camina hacia la salida, pensando qué debería hacer a continuación.

—¿Ya te vas?

Dice el portero mientras Damián pasa por la entrada.

—Sí, nos vemos mañana.

—Adiós, supongo.

Luego de eso, Damián camina a la farmacia con la intención de pasar un tiempo con Sara y confirmar que todo está bien. Ambos charlan, Damián la ayuda con las cajas, solo que esta vez su encuentro no se ve interrumpido por ningún encapuchado. Ambos hablan hasta que se hacen las ocho de la noche.

—Mira la hora, ya está oscuro afuera.

—Tienes razón. Olvidé decirle a mi madre que estaba aquí.

—Está bien, ve con ella. Yo apagaré las luces y limpiaré para mañana, antes de volver aquí.

Luego de eso, ambos se despiden y Damián camina satisfecho hacia su casa, donde lo espera su madre.

—Hola, mamá. Llegué, perdón por tardar tanto —dice Damián mientras se sienta en el comedor.

—Hasta que llega, señor. Podrías haberme avisado que no volverías en todo el día. ¿Siquiera comiste algo?

Luego de que su madre hiciera esa pregunta, ignorando completamente el tono sarcástico y de regaño de su madre, Damián responde:

—Creo que lo olvidé.

Su madre, soltando un suspiro y caminando hacia la cocina, responde:

—Te haré algo.

—No es necesario, mamá. Yo me encargo. ¿Ya tomaste tus pastillas?

—Sí, sí. Y si quieres ayudar, lava los platos del mediodía.

—Claro, mamá. Por cierto, visité a Sara.

Ambos estuvieron hablando hasta que se hicieron las diez de la noche y cada uno se fue a dormir.

Mientras tanto, en la cabeza de Damián solo resonaba una y otra vez la misma pregunta:

¿Cuántas veces más?

Tema fuera de la obra:

Hola, muchas gracias por leer, estuve leyendo mucho los comentarios. Perdón por tardar tanto y por darles un episodio tan corto, estoy preparando el siguiente con muchas ganas de hacer sufrir a Damián. Gracias de nuevo por leer. Como siempre agradezco que comenten todo lo que pensaron sobre el episodio.

Thoughts

  • Ovid

    Me gusto mucho que Damian arreglara lo de la farmacia consiguiendole trabajo al encapuchado antes de que llegara a entrar. Alguien que ya vio el mismo dia repetirse entiende que el peligro era lo desesperado que estaba Hernan. Y con la pregunta del final me da que la farmacia era solo lo primero que le toca arreglar :)

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  • pregunta_rapida_

    O sea, ¿Damián ya lleva la cuenta de cuántas vueltas van? Porque ese cierre suena a que son un montón.

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