Parte 1: El curso secreto y la trampa del "favor"
Ya con mi título de bachiller en la mano y viviendo tranquilamente en casa junto a mi mamá, mi hijo y mi hermana (quienes me apoyan en prácticamente todo), comencé a pensar en el siguiente paso: quería hacer un curso para guardia de seguridad. Sin embargo, esto era un secreto total, pues ni mi mamá ni mi hermana sabían nada de mis planes.
En ese mismo tiempo, andaba conociendo a un chico por TikTok —al que llamaremos Gabriel—, quien quedó completamente cautivado conmigo y terminó convirtiéndose en mi novio virtual. Cuando le conté de mis intenciones de hacer el curso, él me prometió todo su apoyo: "Mientras tú y yo sigamos juntos, haré lo que sea por ti", me dijo.
Confiando en eso, decidí escribirle a un conocido de confianza para ver si me pasaba el contacto de una empresa. ¡Pésima idea! Fue un error haberle pedido ese favor. Después de ayudarme con el contacto, el tipo me salió con una exigencia inaceptable: me exigió dinero y, como le dije que no tenía, me soltó una propuesta asquerosa. Me preguntó que si mi amigo y yo podíamos pasar una noche teniendo relaciones para pagar el favor, asegurándome que así podría ganar un dinero extra. Le dije rotundamente que no y lo mandé directo a la mierda. Le dejé claro que yo no era esa clase de mujer y le reclamé por qué había cambiado tanto, pues creí que lo hacía de buena fe.