Cargando…

EN UN MUNDO

narvil-ik
Pública 0 conversaciones 1 pensamiento 1 voto positivo 0 votos negativos 0 series 11 vistas

En un mundo olvidado.... qusias no fuera lo indicado

In groups

Contenido de la publicación

EN UN MUNDO..

En un rincón del mundo, olvidado del cielo,

vivía un muchacho de corazón demasiado grande.

No era de muchas, solo buscaba un consuelo,

amar con todo el alma hasta que el alma se le parta.

Tres veces se enamoró, tres veces se rompió.

La primera: tres días bastaron para el fuego,

se miraron y el mundo dejó de existir,

pero el séptimo día ella se fue sin motivo,

y le dejó el alma convertida en un suspiro.

La segunda llegó con palabras de seda,

pero un “me lo prohibieron” fue su sentencia.

Se marchó sin mirar atrás, sin una lágrima,

dejándolo solo con su inmensa inocencia.

La tercera era luz, era beso constante,

nunca supo del infierno que él cargaba dentro.

Seguía amándolo suave, ignorante y distante,

mientras él se moría en silencio, sin decirlo.

Nunca les contó que llevaba días sin comer,

que el hambre del cuerpo era nada comparada

con el hambre de ser amado de verdad,

de tener un hogar en alguien más.

Una noche tomó su teléfono temblando,

lo miró como quien mira su propia tumba.

Lo lanzó al mar con todas sus fuerzas, gritando,

y echó a correr descalzo, sin rumbo, sin nada.

Corrió por caminos que nadie más recorre,

corrió hasta que los pies le sangraron en llagas.

Llegó al desierto donde solo el viento llora,

y las dunas inmensas lo esperaban abiertas.

Se hundió lentamente, la arena hasta la cintura,

las fuerzas se le iban, pero aún se arrastraba.

Entre sollozos débiles, con la voz quebrada,

gritó con lo último que le quedaba de alma:

—“¡Yo aún puedo… yo puedo!… ¡No me dejen aquí!”

Llorando, arrastrándose con uñas y rodillas,

—“¡Te amo!… ¡Por favor, ayúdenme!…

¡Perdónenme!… ¡Quédense conmigo!… ¡No me dejen solo!”

En ese instante, entre las dunas ardientes,

vio aparecer a las tres… sus tres amores,

de pie frente a él, mirándolo con tristeza.

El narrador, con dolor, solo pudo decir:

Ojalá no fuera una alucinación…

Ojalá por una vez la vida tuviera piedad.

Pero ninguna de las tres habló.

Ninguna extendió la mano.

Solo lo miraron con ojos vacíos,

como si nunca lo hubieran conocido.

Lloraron un momento…

y luego, lentamente, se fueron desvaneciendo

entre el viento y la arena.

Él siguió arrastrándose, llamándolas con desesperación,

mientras la duna le subía por el pecho,

por el cuello, por la boca…

sus ojos abiertos, llenos de lágrimas y súplica,

hasta que el desierto lo tragó por completo.

Ninguna se acordó de él.

Ni siquiera en su última alucinación.

Ahora solo queda arena…

y el eco roto de un corazón

que amó demasiado

y murió suplicando amor

que nadie le devolvió.

Thoughts

  • TintaYMadrugada

    Me quedé en seco con eso de que ninguna se acordó de él, ni en su última alucinación. Todo el poema va cargando y ahí al fondo te suelta lo peor sin subir la voz. La imagen de la duna subiéndole por la boca se me quedó pegada. ¿El desierto es un lugar de verdad para ti o el nombre que le pones a quedarte sin nadie? Órale, se siente vivido.

    Permalink

Related discussions