Traje mi luz y tú la rechazaste.
Traje mi amor, ¿y qué me entregaste?
Te encontré en el infinito océano de tus ojos oscuros.Te saqué de allí, y al final, me ahogué.
Miré de lejos tu rostro, mientras vagaba en el mar.El cielo nublado me dominó,y la lluvia oscura en tu rostro me asustó.
Como la luz reflejada en el agua,la luz que yo veía no pasaba de un reflejo de lo que ya pasó.
Los truenos de tus palabras ecoan na minha mente,pero solo veo los relámpagos de tus emociones.
La lluvia aún cae,el agua aún corre,el reflejo aún brilla,los truenos aún ecoan...Y al final, el último relámpago de una tormenta,deja de brillar.
De la misma forma que la lluvia destruye,también reconstruye,y sigo adelante,cargando en mi sombra tus lamentos,de los cuales, pensaba que eran poesía de amor.