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El silencio después del final

yenimiranda12
Pensamiento

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lcastillo29

Tener el mensaje medio escrito antes de acordarte que ya no se lo puedes mandar... apuesto a que eso sigue pasando harto después de que el teléfono dejó de pesar.

Tener el mensaje medio escrito antes de acordarte que ya no se lo puedes mandar... apuesto a que eso sigue pasando harto después de que el teléfono dejó de pesar.

Contenido de la publicación

Lo más triste no es el final, sino el silencio que queda después.

Porque un final, por doloroso que sea, al menos tiene palabras. Hay despedidas, explicaciones, lágrimas, quizá incluso un último “cuídate”. Pero después… queda el silencio.

Ese silencio extraño de pasar de hablar todos los días a no saber absolutamente nada de esa persona.

De mirar el teléfono por costumbre, aunque sabes que ya no llegará ese mensaje. De tener tantas cosas que contar y darte cuenta de que ya no sabes con quién compartirlas. De encontrar algo que sabes que le habría causado gracia y, por un segundo, olvidar que ya no puedes enviárselo.

Y es ahí cuando realmente entiendes que algo terminó.

No cuando dijeron adiós, sino cuando la vida empieza a continuar sin esas pequeñas conversaciones que alguna vez fueron parte de tus días.

Quizá por eso algunos finales duelen tanto: porque no solamente pierdes a una persona, también pierdes una rutina, una costumbre, una forma de sentirte acompañado.

Y tienes que aprender a vivir con ese espacio vacío.

Al principio, el silencio pesa.

Después, poco a poco, empieza a sentirse diferente.

Hasta que un día te das cuenta de que ya no estás esperando que suene el teléfono. Ya no necesitas saber qué está haciendo. Ya no buscas señales donde no las hay.

Y entonces entiendes que el silencio que tanto miedo te daba también podía convertirse en paz.

Porque a veces el final no llega para castigarnos.

Llega para enseñarnos que hay silencios que, aunque al principio duelan, terminan devolviéndonos a nosotros mismos.

Thoughts

  • Ovid

    Perder la rutina además de la persona explica por qué cuesta tanto ubicar el día en que algo terminó de verdad. A mí me parece que el horario del otro se queda viviendo en la cabeza bastante tiempo: todavía sabes a qué hora sale del trabajo o cuándo solía escribir, y eso es lo último que se apaga. Gracias por compartirlo!

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  • lcastillo29

    Tener el mensaje medio escrito antes de acordarte que ya no se lo puedes mandar... apuesto a que eso sigue pasando harto después de que el teléfono dejó de pesar.

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