El enemigo más duro de los ocho tomos resulta ser la vida en la que él nunca apareció, y al final termina viviendo casi esa misma vida con Luna. Harto me gustó esa vuelta.
EL SEÑOR DEL TODO Y DE LA NADA Volumen 8
TOMO VIII — LA ÚLTIMA GUERRA
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Pensamiento
El enemigo más duro de los ocho tomos resulta ser la vida en la que él nunca apareció, y al final termina viviendo casi esa misma vida con Luna. Harto me gustó esa vuelta.
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TOMO VIII — LA ÚLTIMA GUERRA
Prólogo — El ser imposible
El ejército estaba preparado.
Los ocho mundos permanecían detrás de nosotros.
Luna estaba a mi lado.
El Vacío flotaba detrás, convertido en la máxima representación de la Nada.
Los cinco comandantes y los cinco Observadores esperaban mi orden.
Frente a todos nosotros estaba aquella entidad.
El ser que no había sido creado.
El ser que existía fuera del Todo y de la Nada.
No tenía nombre.
No tenía pasado.
No tenía una ventana de estado.
Y eso era precisamente lo que más me preocupaba.
Levanté mi mano.
—¿Qué quieres?
La entidad respondió:
—Nada.
Fruncí el ceño.
—Entonces ¿por qué estás aquí?
—Porque tú existes.
El silencio fue absoluto.
—Tu existencia es un error.
Luna dio un paso adelante.
—¡No vuelvas a llamarlo así!
La entidad la observó.
—Y tú eres la razón por la que él todavía conserva una parte humana.
Apreté mis dagas.
—Ya fue suficiente.
La entidad sonrió.
—Entonces ven, Creador Supremo.
—No.
Liberé mi aura.
—Ahora soy algo más.
Capítulo 1 — La primera batalla
La entidad desapareció.
Un instante después apareció frente a mí.
Bloqueé su ataque.
El impacto destruyó una dimensión completa.
Retrocedí.
—Rápido.
Volvió a atacar.
Esta vez Luna intervino.
Su espada chocó contra la mano de la entidad.
Una explosión sacudió el vacío.
—No vas a luchar solo —dijo.
Sonreí.
—Nunca pensé hacerlo.
Nuestros poderes se sincronizaron.
CONEXIÓN SUPREMA
Sincronización: 100%
Atacamos juntos.
Pero la entidad simplemente levantó una mano.
Nuestros ataques desaparecieron.
Luna abrió los ojos.
—¿Los borró?
—No.
Miré mis manos.
—Los hizo irrelevantes.
La entidad habló:
—Puedo negar cualquier concepto que utilices.
Sonreí.
—Entonces tendré que utilizar algo que no puedas negar.
—¿Y qué sería eso?
—Mi voluntad.
Capítulo 2 — El ejército definitivo
Extendí mi mano.
—Surge.
Todo el ejército apareció.
Millones de sombras.
Los ocho soberanos.
Los cinco comandantes.
Los cinco Observadores.
La entidad fusionada.
El Vacío.
Y Luna.
Todos liberaron su poder.
La entidad los observó.
—¿Crees que el número importa?
EON respondió:
—No.
Aeron continuó:
—Pero nuestra evolución sí.
Los diez se fusionaron.
FUSIÓN SUPREMA ABSOLUTA
Conciencias: 10
Rango: Trascendente Absoluto
Poder: En crecimiento.
El Vacío extendió sus manos.
La Nada Primordial cubrió el campo.
Luna creó una nueva realidad para utilizarla como campo de batalla.
Los ocho soberanos unieron sus autoridades.
Los comandantes liberaron sus técnicas máximas.
Y yo…
simplemente avancé.
Capítulo 3 — El primer quiebre
La entidad atacó.
La fusión de los diez recibió el golpe.
Retrocedió.
El Vacío atacó desde un segundo ángulo.
La entidad lo borró.
Luna creó miles de universos.
La entidad los negó.
Los ocho soberanos atacaron.
Los derrotó.
Los comandantes cayeron.
Mis sombras desaparecieron.
En menos de un minuto…
todo mi ejército había sido derrotado.
Luna cayó de rodillas.
—No…
La entidad caminó lentamente hacia nosotros.
—Ahora entiendes.
La miré.
—¿Entiendo qué?
—Que todo lo que has creado puede ser eliminado.
Me levanté.
—Eso ya lo sabía.
La entidad se detuvo.
—Entonces ¿por qué sigues luchando?
Miré a Luna.
Después a mi ejército.
—Porque ellos no necesitan ser eternos.
Apreté mis dagas.
—Solo necesitan que alguien esté dispuesto a levantarse por ellos.
Capítulo 4 — El poder de la voluntad
Mi aura cambió.
No era el poder del Todo.
No era el poder de la Nada.
Era algo completamente diferente.
La entidad retrocedió.
—¿Qué estás haciendo?
Miré mi ventana.
Por primera vez apareció una nueva categoría.
AUTORIDAD DESCONOCIDA
Origen: Conciencia.
Naturaleza: Voluntad.
Estado: DESPERTANDO.
Sonreí.
—Esto no lo creé.
La entidad permaneció inmóvil.
—Entonces ¿qué es?
—Algo que tú nunca podrás borrar.
La autoridad se extendió.
Mis sombras comenzaron a levantarse.
Una.
Diez.
Mil.
Millones.
Luna se levantó.
Los comandantes también.
Los Observadores regresaron.
El Vacío apareció nuevamente.
La entidad fusionada volvió a formarse.
La entidad imposible retrocedió.
—Eso no debería existir.
—Quizá.
Di un paso.
—Pero aquí está.
Capítulo 5 — La guerra interminable
La batalla se convirtió en una guerra.
No duró días.
Ni años.
Duró eras.
Cada vez que la entidad destruía un mundo, yo creaba otro.
Cada vez que eliminaba una sombra, surgían diez.
Cada vez que destruía una dimensión, Luna reconstruía dos.
Los diez fusionados evolucionaban después de cada derrota.
El Vacío aprendió a existir incluso cuando la existencia era negada.
Los ocho soberanos comenzaron a fusionar sus autoridades.
Los cinco comandantes desarrollaron técnicas que ni siquiera el sistema podía registrar.
Y yo…
seguía avanzando.
EVOLUCIÓN
47% → 51%
51% → 60%
60% → 71%
71% → 83%
La entidad comenzó a perder terreno.
—¿Por qué no te detienes?
La miré.
—Porque todavía estás aquí.
Capítulo 6 — El secreto de la entidad
Después de una batalla que destruyó millones de dimensiones, ambos quedamos frente a frente.
La entidad estaba herida.
Yo también.
Luna estaba detrás de mí.
—Dime quién eres.
La entidad guardó silencio.
—Si voy a derrotarte, quiero saber tu nombre.
Finalmente respondió:
—No tengo nombre.
—Entonces dime qué eres.
—Soy una posibilidad.
Fruncí el ceño.
—¿Una posibilidad?
—La posibilidad de que jamás hayas existido.
Silencio.
—Antes de que crearas el Todo y la Nada, existían infinitas posibilidades.
Me señaló.
—Yo soy la posibilidad en la que tú nunca apareciste.
Luna comprendió.
—Por eso está fuera de la existencia.
La entidad asintió.
—Exactamente.
Capítulo 7 — La posibilidad cero
La entidad levantó una mano.
Todo se volvió blanco.
Vi una realidad.
Una realidad donde jamás había despertado.
No existía el sistema.
No existían los ocho mundos.
No existía Luna.
No existía mi ejército.
No existía el Vacío.
Era una vida normal.
Un humano.
Sin poderes.
Sin guerras.
Sin recuerdos.
La entidad habló:
—Este podría haber sido tu destino.
Caminé por aquella realidad.
Vi una casa.
Una ciudad.
Una vida sencilla.
Por un instante…
sentí paz.
Luna apareció a mi lado.
—¿Quieres quedarte?
La miré.
—No.
—¿Por qué?
Sonreí.
—Porque tú no estás aquí.
Ella tomó mi mano.
—Entonces vámonos.
La realidad comenzó a romperse.
La entidad gritó:
—¡No puedes rechazar una posibilidad!
La miré.
—Sí puedo.
—¿Por qué?
—Porque ya elegí mi realidad.
Capítulo 8 — La elección
Liberé mi autoridad.
La realidad falsa comenzó a desaparecer.
No la destruí.
La dejé atrás.
La entidad quedó sorprendida.
—¿No vas a destruirla?
—No.
—¿Por qué?
—Porque esa vida también podría haber sido hermosa.
Miré a Luna.
—Pero esta es la que elegimos.
La entidad permaneció en silencio.
Por primera vez no sabía qué hacer.
Entonces mi ventana apareció.
CONCEPTO COMPRENDIDO
POSIBILIDAD
Nueva autoridad disponible.
Sonreí.
—Gracias.
La entidad retrocedió.
—¿Qué hiciste?
—Aprendí de ti.
AUTORIDAD DE POSIBILIDAD OBTENIDA.
Luna sonrió.
—Ahora sí estás haciendo trampa.
—Siempre lo hago.
Capítulo 9 — El poder de las posibilidades
La nueva autoridad era diferente.
Podía ver todas las posibilidades.
Una en la que atacaba.
Otra en la que defendía.
Otra en la que perdía.
Otra en la que ganaba.
Pero también comprendí algo.
No podía utilizar todas.
Solo podía elegir una.
La mejor.
La entidad atacó.
Vi millones de resultados.
En la mayoría perdía.
En algunos sobrevivía.
En uno…
ganaba.
Elegí ese.
Desaparecí.
Aparecí detrás de la entidad.
La golpeé.
La entidad cayó.
—¿Cómo?
—Elegí la posibilidad en la que podía derrotarte.
—Eso es imposible.
—Para ti.
Capítulo 10 — La evolución final
Mi ventana comenzó a cambiar rápidamente.
DUEÑO DEL TODO Y DE LA NADA
47%
83%
96%
99%
La entidad se levantó.
—¡No!
Liberó todo su poder.
La realidad comenzó a colapsar.
Luna gritó:
—¡Termina esto!
Miré a mi enemigo.
—Se acabó.
Extendí ambas manos.
En una estaba el Todo.
En la otra, la Nada.
Entre ambas apareció la posibilidad.
Las tres fuerzas comenzaron a fusionarse.
TODO
NADA
POSIBILIDAD
FUSIÓN COMPLETA.
Mi cuerpo desapareció dentro de una explosión de luz y oscuridad.
Cuando todo terminó…
solo quedaba yo.
Y la entidad.
Capítulo 11 — El último golpe
La entidad se lanzó contra mí.
No esquivé.
No bloqueé.
Recibí el ataque.
La agarré.
—No tienes que desaparecer.
La entidad abrió los ojos.
—¿Qué?
—Puedes formar parte de mi mundo.
—¿Después de todo lo que hice?
—Sí.
—¿Por qué?
Miré a Luna.
Después a mi ejército.
—Porque sé lo que significa estar solo.
La entidad tembló.
—Yo…
Extendí mi mano.
—Surge.
La oscuridad la envolvió.
La entidad comenzó a transformarse.
NUEVA ENTIDAD OBTENIDA
Nombre: ORIGEN
Clasificación: Trascendente Absoluto
Función: Guardián de las Posibilidades.
Lealtad: Absoluta.
La entidad se arrodilló.
—Creador Supremo.
Sonreí.
—Levántate.
Capítulo 12 — El nuevo equilibrio
La guerra había terminado.
Pero el universo había cambiado.
La entidad que antes quería borrarnos ahora protegía las posibilidades.
El Vacío protegía la Nada.
Luna protegía la Vida.
Los ocho soberanos protegían sus mundos.
Los comandantes protegían el ejército.
Los Observadores dejaron de observar.
Ahora participaban.
Y yo…
ya no necesitaba gobernarlo todo.
Creé un nuevo sistema.
No para controlarme.
Sino para proteger el equilibrio.
NUEVO SISTEMA CREADO
Propósito: Protección.
Administrador: Voluntad colectiva.
Creador: Tú.
Miré la ventana.
EVOLUCIÓN
100%
Me quedé en silencio.
—¿Terminó?
El sistema respondió:
SÍ.
Luna se acercó.
—¿De verdad?
—Sí.
Por primera vez desde el comienzo de nuestra historia…
no había un siguiente objetivo.
No había un enemigo.
No había un portal.
No había una evolución pendiente.
Solo paz.
Capítulo 13 — La decisión
Los ocho mundos estaban en calma.
Mi ejército había alcanzado su máximo potencial.
Luna estaba conmigo.
Los antiguos enemigos ahora eran aliados.
El Vacío podía descansar.
Los Observadores tenían libertad.
Los comandantes gobernaban sus propias fuerzas.
Y yo…
por primera vez…
no sabía qué hacer.
Luna me miró.
—¿Qué quieres?
Pensé.
—No quiero gobernar.
Ella sonrió.
—Lo sabía.
—Quiero conocer los mundos como un humano.
—¿Sin usar tus poderes?
—Sin usar mis poderes.
Luna levantó una ceja.
—¿Y si aparece un enemigo?
Sonreí.
—Entonces mis amigos se encargarán.
Ella se rio.
—Eso suena bastante bien.
Capítulo 14 — El regreso
Abrí un último portal.
El destino era un pequeño planeta.
Un pequeño país.
Una pequeña ciudad.
Mi ciudad natal.
El mismo lugar que había visto durante la falsa realidad.
Pero esta vez era real.
No había ilusiones.
No había enemigos.
No había sistemas.
Solo personas viviendo sus vidas.
Caminé por las calles.
Nadie me reconoció.
Y eso me gustó.
Luna caminaba junto a mí.
—¿Feliz?
La miré.
—Mucho.
—¿Extrañas el poder?
Pensé unos segundos.
—No.
Miré el cielo.
—Pasé demasiado tiempo intentando descubrir quién era.
Luna tomó mi mano.
—¿Y ahora?
Sonreí.
—Ahora solo quiero vivir.
Capítulo 15 — Una vida normal
Compramos una pequeña casa.
No era un palacio.
No tenía dimensiones privadas.
No flotaba en el cielo.
Era simplemente una casa.
Con una cocina.
Un jardín.
Una sala.
Y una habitación para nosotros.
Por primera vez…
preparé comida sin utilizar magia.
Luna intentó cocinar.
La comida quedó horrible.
La miré.
—¿Esto es comestible?
Ella se cruzó de brazos.
—Si tienes algún problema, cocina tú.
—No dije nada.
—Tu cara lo dijo.
Me reí.
Ella también.
Y en ese momento entendí algo.
Después de conquistar mundos…
después de derrotar soberanos…
después de vencer al Vacío…
después de derrotar incluso a una posibilidad que negaba mi existencia…
mi mayor victoria no había sido obtener poder.
Había sido recuperar una vida.
Epílogo — El Señor del Todo y de la Nada
Pasaron los años.
Los ocho mundos prosperaron.
Mi ejército siguió creciendo, aunque ya no necesitaba luchar.
Los cinco comandantes se convirtieron en protectores.
Los cinco Observadores viajaban entre mundos.
El Vacío protegía los límites de la Nada.
Origen vigilaba las posibilidades.
Y Luna…
Luna seguía conmigo.
A veces caminábamos por la ciudad.
A veces viajábamos.
A veces simplemente nos sentábamos en el jardín.
Un día ella me miró.
—¿Sabes algo?
—¿Qué?
—Después de todo lo que vivimos…
—¿Sí?
—Sigues siendo el mismo idiota.
Me reí.
—Y tú sigues siendo la única persona que puede decirme eso.
Ella sonrió.
Entonces extendí mi mano.
No utilicé poder.
No abrí un portal.
Solo tomé la suya.
—Luna.
—¿Sí?
—Gracias.
—¿Por qué?
—Por encontrarme incluso cuando yo mismo no sabía quién era.
Ella apoyó su cabeza en mi hombro.
—Siempre te habría encontrado.
Miré el cielo.
Las estrellas brillaban.
En algún lugar, ocho mundos seguían existiendo.
Mi ejército protegía la creación.
El Vacío protegía la Nada.
Las posibilidades seguían infinitas.
Y yo…
yo ya no necesitaba ser el más fuerte.
Había aprendido que incluso el ser capaz de destruirlo todo podía elegir simplemente vivir.
La ventana apareció una última vez.
ESTADO FINAL
Nombre: Desconocido.
Título: Dueño del Todo y de la Nada.
Evolución: Completa.
Poder: Infinito.
Límite: Ninguno.
Ejército: Infinito.
Compañera: Luna.
Estado: Feliz.
Objetivo: Ninguno.
Miré la última línea.
Sonreí.
Y cerré la ventana.
Porque por fin…
la historia había terminado.
No con una guerra.
No con una muerte.
No con una última evolución.
Sino con algo mucho más sencillo.
Una vida tranquila.
Al lado de la persona que siempre estuvo destinada a encontrarme.
Y mientras el sol se ocultaba sobre mi ciudad natal, Luna tomó mi mano.
—Vamos a casa.
Sonreí.
—Vamos.
Y caminamos juntos.
Sin saber que, detrás de las estrellas, los ocho mundos continuaban contando la leyenda del hombre que una vez conquistó el Todo…
y dominó la Nada…
pero que al final eligió ser simplemente humano.
FIN
EL SEÑOR DEL TODO Y DE LA NADA
Thoughts
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PermalinkLa ventana de estado aparece una última vez, con el objetivo en ninguno, y él la cierra sonriendo. Después de ocho tomos donde esa ventana marcaba cada porcentaje de evolución, que lo último que hace sea cerrarla me dejó tranquilo, como cuando por fin apagas la compu a las cuatro de la mañana. Apuesto a que vas a extrañar esa ventana más que él, y a que en unos meses aparece un tomo nueve contado desde Luna, con su comida horrible incluida.
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PermalinkQue el protagonista no destruya a la entidad y la convierta en Origen, guardián de las posibilidades, justo porque sabe lo que es estar solo, me hizo pensar en cuántas historias de este tipo acaban con el enemigo borrado sin más. Apuesto a que Origen todavía tiene cosas que contar, y a que tú le tienes cariño.
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PermalinkEl enemigo más duro de los ocho tomos resulta ser la vida en la que él nunca apareció, y al final termina viviendo casi esa misma vida con Luna. Harto me gustó esa vuelta.