Las piernas me temblaban con cada paso que daba para dirigirme donde Michael. Las palabras salieron como un susurro, explicando lo ocurrido con las lágrimas saliendo de mis ojos, como si fuera lluvia. él me escuchaba atento a cada palabra que salía de mi boca con la intención de entender lo que pasaba.
-Te creo en verdad se lo que es capaz de hacer, pero ahora tendremos que deshacernos de
este cuerpo sin provocar un alboroto ni sospecha.
-Tengo miedo, no quiero ser un asesino, no quiero estar manchado de esta sangre en todo mi cuerpo, tampoco quiero sentir que soy un monstruo.
-¡Escuchame...!
Me tomo de las manos que ese cariño que en estos días me daba, una sonrisa que en su rostro se reflejaba.
-Calmate porque te tu no eres como el, eres más de lo que piensas. Todos tenemos cosas que nos atormentan, pero ahora vas a ponerte mi chaleco, y veré yo lo que hago con el cuerpo.
-Michael...
Lo abracé con fuerza. Sentir que tenía confianza con él fue lo mejor que pude sentir. Aunque sentía el miedo apoderarse por toda mi mente, con gran abundancia, él me hacía sentir que lo mejor que podía tener después de perder todo lo que tenía era su compañía.
-Ce qu'il y a d'étrange dans ce début de fréquentation entre nous, c'est que je ne peux te révéler mon véritable secret ni ce que je ressens pour toi ; et même si tu me crois innocente, n'oublie pas que les roses ont des épines, mon cher...