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El fin de los tiempos

LaBitacoradeClau

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No tengo la visión antropocéntrica de que el ser humano es el centro de todo.

No somos superiores a otras especies ni desde una perspectiva biológica y mucho menos evolutiva, simplemente somos una especie animal más con una adaptación distinta.

En teoría nuestras capacidades destacadas son el lenguaje simbólico y la cultura acumulativa, eso significa que podemos transmitir conocimientos complejos de generación en generación a través de la escritura, la ciencia y la tecnología.

También poseemos autoconciencia y moralidad, capacidades de reflexionar sobre nuestras acciones, crear leyes, filosofar y modificar deliberadamente nuestro entorno.

Por último pero no menos importante, somos la única especie que ha logrado una transformación global alterando mayoritariamente para mal el planeta a gran escala.

Las otras especies nos superan en habilidades físicas, en sus sentidos, en la especialización evolutiva y no destruyen su habitad ni el planeta por codicia o asesinan a sus semejantes porque si.

En estos últimos años hemos sido testigos de acontecimientos terribles, la tecnología se encarga de transformarnos en espectadores de las atrocidades cometidas por otras personas hacia sus semejantes.

La autoconciencia y moralidad se encuentran en extinción y la especie humana decidió interpretar terriblemente su historia involucionando hasta llegar al punto de la barbarie.

Según el continente en donde nacimos somos clasificados como personas de primera, segunda y tercera categoría. Le llaman primer mundo y tercer mundo.

Los del primer mundo poseen un alto desarrollo tecnológico, económico, social? y de calidad de vida, son naciones industrializadas y democráticas?…los del tercer mundo seguimos creyendo ese cuento caduco, mientras los grandes magnates, intocables por su poder y fortuna, con sus mentes retorcidas, prejuiciosas, oscuras y obscenas continúan saqueando nuestros territorios tan ricos, tan vitales para el planeta tierra, lugar en donde todos, sin excepción, vivimos.

Hoy tememos por la soberanía de nuestros países gracias a un grupo de delincuentes, personajes payasescos de la humanidad que tienen en su poder arsenales de armas de todo tipo para doblegar, reprimir y aniquilar a los pueblos.

Payasos desquiciados con fajas presidenciales y un largo historial de crímenes aberrantes elegidos por pueblos amedrentados, aterrorizados, enceguecidos por doctrinas religiosas y políticas semejantes a sectas malignas en donde la discriminación y el odio sin lógica son la regla.

Lo vemos todos los días a través de las pantallas de nuestros smartphones, herramientas que con su algoritmo maquiavélico logra un masivo lavado de cerebros…si, cerebros que no se preocupan en evolucionar, personas que no aprendieron absolutamente nada o claramente tienen dificultades para razonar y buscar verdades y respuestas a sus certezas, atrofiándose en una realidad absurda en donde las violencias son un chiste, para ellos una filosofía retorcida de vida.

Esas personas, que son millones, ni si quiera mirándose al espejo logran ver lo que son en realidad. No tienen conciencia social, ignoran tal concepto, no saben a dónde pertenecen, no reconocen que son tan insignificantes y prescindibles como todos los demás; festejan el fascismo, se consideran una casta superior, dueños de las verdades absolutas más absurdas, negacionistas de la ciencia, menosprecian el arte y la educación, despreciando la diversidad humana.

Su superioridad se basa en sus privilegios y sus privilegios no dependen de ellos. Dependen y existen gracias a los pueblos de todo el mundo que han luchado por ellos, defendiéndolos democráticamente. Pueblo al que ven como inferiores ya que ellos no son pueblo en sus mentes enfermas de arrogancia sino seres superiores, ricos de pobreza mental y humanidad.

Como pandemia, en todo el mundo vemos personas afectadas por el odio indiscriminado. Odio que hace que un defensor de Dios, de la Patria y la Familia (con mayúscula), abuse y mate a su esposa e hijos porque cree que puede, porque su equipo de fútbol no ganó la copa o su partido político antiderechos perdió, porque se creen sus propietarios, dueños de la costilla, nacidos de un repollo o en este caso una gran bosta de vaca. Defensores de un dios maligno, rencoroso, que castiga, excluye y tortura como solamente el diablo lo haría, distorsionando la interpretación de lo que llaman “Sagradas Escrituras”. Y como para colmo de lo absurdo ruegan a colonizadores despiadados, delincuentes de cuello blanco, que invadan su Patria, que aniquilen sus países, que roben y destruyan absolutamente todo porque ellos, los privilegiados no serán afectados…ilusos insignificantes.

Como espectadores incrédulos de la barbarie moderna, cuando sentimos que es hora de actuar, nos volvemos resistencia. Sin el uso de la violencia, opresión o terrorismo intentamos revertir esta oscura nueva normalidad. Buscando estrategias, rogando por la paz, exigiendo justicia, defendiendo la Democracia aunque dudemos de su beneficio.

Y mientras nos quieren convencer de que somos minorías, marchamos entre un mar de personas, millones por todo el mundo, que salen nuevamente a hacer historia para detener el avance del fascismo, ese que antes era muy mal visto por países que hoy lo defienden, por pueblos que sufrieron bajo sus garras y colmillos, ese que tanto se despreció, el nacionalsocialismo (nazismo) disfrazado, siempre disfrazado, falaz, pérfido, jodido.

Quizá nos aproximemos al final de todo, quizá la vida sea así, viajamos en un espiral temporal en donde hechos históricos se repiten con más intensidad comprobando que el ser humano no aprendió nada o muy poco.

Quizá el planeta que habitamos, el único Dios verdaderamente piadoso, agotado y herido, decida sacudirse en un intento desesperado de sobrevivencia, expulsando la plaga que lo consume, parásitos asquerosos que no merecen todo lo que los rodea porque no saben apreciarlo.

Los parásitos somos nosotros, sin distinciones, aunque no hayas hecho nada malo, aunque seas una buena persona, pagarán justos y pecadores, tiranos e inocentes. Quizás sea el fin de los tiempos.

Thoughts

  • Ovid

    Que el texto termine llamando al planeta el único Dios piadoso me hace pensar en lo curioso del recorrido: empieza negando que seamos el centro de algo y acaba con la Tierra decidiendo por todos.

    Me gustó que no lo suavizaras. Apuesto a que mucha gente de esas marchas siente las dos cosas a la vez, rabia y ganas de tirar la toalla.

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    ¿Cómo se puede ser tan feliz y tan triste al mismo tiempo?

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