Él es el de mis sueños,
aunque quizás nunca lo sepa,
aunque mi voz se haga silencio
cada vez que lo tenga cerca.
Porque lo miro y comprendo
que el amor no siempre hace ruido;
a veces llega en forma de alguien
y convierte el mundo en un suspiro.
Déjame decirte algo más:
si algún día me preguntan por él,
diré que no fue un simple muchacho,
sino todo lo que alguna vez soñé.
Y si la vida me concede
el milagro de tenerlo junto a mí,
no le prometeré un amor eterno,
pero sí amarlo cada día que esté aquí.
Porque él es el de mis sueños,
el nombre que mi alma pronuncia,
el hombre que, sin tocar mis heridas,
hace que por un instante no duelan.
Y aunque existan millones de rostros,
miles de historias y otros destinos,
si me preguntan a quién elegiría,
volvería a soñarlo a él,
incluso si jamás soñara conmigo.