Cariño mío.
Cariño mío, dime hacia dónde vas,
cuál es el camino que prefieres andar,
qué dirección le señala tu corazón.
Revélamelo, ayúdame un poco, por favor.
Estoy cansada de mendigar tu atención,
de aferrarme a una esperanza incierta,
de esperar que algún día decidas mirarme
y que tus ojos, por fin, encuentren los míos.
Si no me amas, ¿por qué no me lo dices?
¿Por qué me mantienes suspendida en la duda?
Recházame de una vez, si eso es lo que quieres,
dame una razón para dejar de buscarte.
Me confunden tus acciones,
tus atenciones fugaces,
esos pequeños gestos que despiertan en mí
sentimientos que después no sé dónde guardar.
Por un instante, creo que también me miras,
que quizá hay algo que no te atreves a nombrar,
pero vuelves a pasar de largo
y mis ilusiones se deshacen contra la realidad.
Dime, ¿Qué buscas?, ¿Qué esperas encontrar?
¿Hay algo en mí que no puedas aceptar?
¿O es que acaso tú también miras hacia alguien
que jamás se ha detenido a mirarte?
Mira en mi dirección, por favor.
Deja de esperar a quien no vuelve el rostro.
Estoy aquí, delante de ti,
con todo este cariño que no sé dónde poner.
Y si no has de elegirme, dímelo,
no me dejes viviendo de señales,
ni confundiendo tus gestos con promesas
que nunca tuviste intención de dar.